MANZANEDA DE OMAÑA: Esta categoría femenina de la bruja va asociada a otros...

Esta categoría femenina de la bruja va asociada a otros dos aspectos también femeninos: la luna y la noche, constituyendo estas tres los vértices configuradores de un triángulo de terribles efectos nocivos de signo mágico. La bruja es la personificación del mal, de los cultos prohibidos, así como el sacerdote lo es del bien. Curiosamente, en ambos casos el sexo rechazado –masculino o femenino– no se reconoce sino como acólito, ayudante del ministro.

En algunos lugares de León se puede hablar de la existencia de brujos –ya he mencionado anteriormente la presencia del “meigo” en Val de San Lorenzo–, pero mayoritariamente son de segunda fila, ya que no cumplen otra función que la de ayudar a las brujas. César Morán narra el siguiente caso, ocurrido en Quintanilla del Monte: "Yendo una mujer al campo a llevar la comida a su marido, notaba que por el camino le tiraban de la saya para atrás, sin que hubiese por allí alma viviente. Al llegar, expuso el caso al marido, y observó que éste tenía entre los dientes hilos del color de la saya. Cayó entonces en la cuenta de que se había casado con un meigo.