CéSAR MORÁN afirma que en Quintanilla de Sollamas "sucedió que un hombre notaba que la cuba de vino que tenía en la bodega disminuía rápidamente, sin poder averiguar la causa, teniéndolo todo, como lo tenía, bien cerrado. Hasta que una noche oyó gran algazara dentro. Escuchó y cantaban:
Por encima de paredes
y por debajo de sebes,
a la cuba de Fulano
me llevedes.
Era un corro de brujas que penetraban por el agujero de la cerradura, con el fin de catar el vino, que, al parecer les gustaba mucho". También en algunos lugares de la provincia existía la creencia de que las rachas de viento que entraban en las casas eran corros de brujas
Por encima de paredes
y por debajo de sebes,
a la cuba de Fulano
me llevedes.
Era un corro de brujas que penetraban por el agujero de la cerradura, con el fin de catar el vino, que, al parecer les gustaba mucho". También en algunos lugares de la provincia existía la creencia de que las rachas de viento que entraban en las casas eran corros de brujas
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