MANZANEDA DE OMAÑA: En Peñalba de Santiago, para tratar una mordedura venenosa...

En Peñalba de Santiago, para tratar una mordedura venenosa o cualquier clase de envenenamiento, introducían el cuerno de unicornio en un recipiente con agua y trazaban la señal de la cruz un número impar de veces. Después removían la superficie del agua y ésta debía ser tomada por el paciente. En Santalla había una familia que guardaba un cuerno de unicornio cual si fuera un tesoro, y lo utilizaban para bendecir el agua con la que trataban picaduras de abeja o de cualquier otro animal.

También las campanillas y sonajeros han sido frecuentemente utilizados, sobre todo en la montaña leonesa. Desde la antigüedad –Edad del Bronce– existe la creencia de que el sonido de ciertos metales, como el bronce, el hierro y la plata, ahuyentaba los malos espíritus. En un inventario de Astorga de 1808 parece un cinto con su cascabelero, campanillas y otros dijes de plata.