La arquitectura religiosa ofrece soluciones a lo largo de buena parte de sus iglesias, ermitas y santuarios que se pueden calificar de tradicionales, a pesar de sus diferentes épocas constructivas caracterizadas por sus sencillos tratamientos decorativos. Emplean la espadaña a los pies de la nave, rematada sencillamente con formas codificadas como medievales, clásicas y barrocas, juntamente con el pórtico adosado lateralmente a la nave, dotado de pies derechos, pilastras o columnas de apoyo sustentando la cubierta vista de madera. Una solución que hallamos en algunos lugares, particularmente en Omaña, es el remate de las espadañas con losas escalonadas, del mismo modo que hemos reseñado en algunos tipos arquitectónicos de casas, remate que puede emplearse en capillas o cuerpos de sacristía segregados de la nave de la iglesia. Encontramos un buen número de pequeñas y sencillas ermitas, compuestas en un volumen único, que se reconocen por su limitada espadaña y en ocasiones organizan una amplia apertura delantera en arco para proteger la entrada, dotadas de un cierre en forma de celosía de madera, que frecuentemente ha sido cerrado posteriormente con fábrica. Otras simplemente muestran una protección delantera, constituida por la cubierta apoyada en los muros laterales, donde se abre una celosía de madera, que permite la función de humilladero.