En otras ocasiones bastaba con hacer la señal de la cruz, solicitando la bendición de un sacerdote o realizándola cualquier persona. En los primeros años del S. XX, un hombre de Roderos decía:
"Son las mujeres un tanto supersticiosas; creen que a los niños les acometen las brujas; cuando esto sucede, o para librarse de ello, el párroco bendice a los niños o la casa, y entonces quedan tranquilas. También es frecuente que se pida la bendición para las cerdas cuando paren; el párroco va y echa la bendición para animales".
En Jiménez de Jamuz, pueblo conocido por su típica alfarería, se hacían cruces en el suelo, junto a la boca de atizar el horno, mientras que en El Bierzo las cruces se hacían dando saltos sobre la lumbre (fumazo) que se encendía a la puerta de las casas la víspera de San Juan, quemando plantas olorosas (ruda, romero, cantueso) y azufre, y pronunciando al mismo tiempo este conjuro:
Si eres bruxa, te arreniego
y si eres demo, vaite al infernu.
"Son las mujeres un tanto supersticiosas; creen que a los niños les acometen las brujas; cuando esto sucede, o para librarse de ello, el párroco bendice a los niños o la casa, y entonces quedan tranquilas. También es frecuente que se pida la bendición para las cerdas cuando paren; el párroco va y echa la bendición para animales".
En Jiménez de Jamuz, pueblo conocido por su típica alfarería, se hacían cruces en el suelo, junto a la boca de atizar el horno, mientras que en El Bierzo las cruces se hacían dando saltos sobre la lumbre (fumazo) que se encendía a la puerta de las casas la víspera de San Juan, quemando plantas olorosas (ruda, romero, cantueso) y azufre, y pronunciando al mismo tiempo este conjuro:
Si eres bruxa, te arreniego
y si eres demo, vaite al infernu.