En otra comarca, como en el municipio de Gordón, también se temía a las brujas, y cuando las vacas no daban leche, los aldeanos corrían a los matorrales más próximos y los apaleaban, pues creían que allí estaban las brujas echando el mal de ojo a los ganados. En algunos establos de la comarca de la Cabrera colgaban ramas de laurel para que las brujas no provocaran el “andancio” (enfermedad epidémica leve) al ganado. También se decía que el chirrido que producía el “carro chillón” espantaba a las brujas. En El Bierzo, para sanar a los enfermos de cuxillo y erisipela, se mojaba una rama de saúco con agua y aceite de oliva y se pasaba por la parte afectada, repitiendo tres veces esta fórmula:
Bixos e bixas, fuego mordía,
van pola costa do monte arriba
a la rayada da mediodía.
Encontráronse con nosa Señora,
a Virxen María, e preguntaronye
¿Qué ye faría?
Con unhas ramiñas do monte
e unha ponca d’agua da fonte fría
e unhas gotiñas d’aceite d’oliva.
Con eso e c’a gracia da nosa
Señora, a curaría.
Bixos e bixas, fuego mordía,
van pola costa do monte arriba
a la rayada da mediodía.
Encontráronse con nosa Señora,
a Virxen María, e preguntaronye
¿Qué ye faría?
Con unhas ramiñas do monte
e unha ponca d’agua da fonte fría
e unhas gotiñas d’aceite d’oliva.
Con eso e c’a gracia da nosa
Señora, a curaría.