La arquitectura segregada de la casa que mejor representa a la actividad ganadera tradicional de este territorio es la organización del espacio brañiego, aprovechando los pastizales de verano y altura de sus montañas. En las diversas brañas dependientes de los distintos lugares se organizan pequeñas agrupaciones de cabañas, dispuestas con corrales y espacios de praderías dotados de cercas, llegando a constituir pequeños barrios especializados, como el ejemplo de la Braña de Susañé, donde sus edificaciones están siendo transformadas en alojamientos residenciales de temporada. Las cabañas de braña presentan normalmente modelos de planta compacta rectangular de limitado tamaño, junto a otros que se doblan creando forma de L, incorporando en ocasiones pórticos protectores en dicha unidad, ofrecidos hacia el espacio cercado propio que hace las veces de corral. Dichos volúmenes ofrecen cubiertas a dos aguas de losa, donde no es raro hallar testeros resaltados, señal de la presencia anterior de cubiertas vegetales que hoy se limitan a ejemplares aislados, como en las Brañas de Lumajo. En su interior se dispone la propia cabaña del pastor, junto las propias cuadras, que pueden diferenciarse de aquella, como en el ejemplo dibujado de la Cuesta de Queijo en las Brañas de Sosas de Laciana, dotada de menor altura y volumen que incorpora un pequeño hogar. En el Puerto del Cerredo nos ofrecen soluciones de mayor entidad y complejidad, incluso organizadas en planta en U, con pórticos rehundidos como protector para las carretas empleadas para el transporte del cebo.