Sus cubiertas se disponen a dos aguas, alcanzando una destacada pendiente y altura, para permitir y posibilitar un mayor almacenamiento bajo su forma inclinada del cebo, abriéndose en ellas huecos o boqueros, mientras en el nivel inferior se alberga la carreta y la cuadra. Se emplean testeros abiertos en su parte superior, que permiten el acceso de la paja, y los grandes portones, así como el uso de muros resaltados escalonados, usados tanto a modo de muros cortafuegos, como haciendo el remate de las cubiertas vegetales en sus testeros. Tampoco falta algún ejemplar que dispone el boquero sobre la línea del alero, creando un ligero lomo en la cubierta, para adaptar la forma del buhardillón al faldón de aquella. Aunque la mayor concentración de estos edificios se produce en los núcleos de Omaña, tampoco faltan en lugares del Alto Sil. En el resto del territorio su presencia tiene menor entidad desapareciendo las cubiertas vegetales en ellos.