La solución más extendida en este territorio es la del cuerpo cerrado o galería apoyado en un pórtico, ofrecido al corral, en disposición continua lineal o doblándose en forma de L o U para conformar dicho espacio libre. El cuerpo cerrado se establece con fachada ligera, constituida por una fábrica mixta de entramado de madera y relleno diverso, habitualmente revocada y frecuentemente pintada en blanco. Dichas fábricas emplean tanto entablillado o encestados como tratamientos ligeros o rellenos de piedra menuda con densos entramados. En ellas se abren huecos de tamaños diversos que pueden ampliarse horizontalmente hasta constituir ventanales, en ejemplares evolucionados a caballo entre los siglos XIX y XX. Esta solución es dominante en Laciana y Babia, vinculándose con el prototipo de la casa de paja en arco ya reseñada. Las soluciones más habituales emplean columnas monolíticas de piedra de sección ochavada o cuadrada con esquinas ligeramente achaflanadas, con capiteles simples cuadrados moldurados apoyados en basas también pétreas. Las variedades pueden incorporar la escalera de acceso exterior o patín conectada al cuerpo cerrado, haciendo las veces de corredor, o integrar esta última bajo su cuerpo, si existe una anchura suficiente, integrándola en ella. El cuerpo cerrado y pórtico puede centrarse en el cuerpo principal de planta rectangular, doblándose con cuerpos laterales cerrados o continuarse con dichos bloques cerrados, correspondiendo habitualmente estos últimos a usos complementarios agropecuarios, que pueden complementarse con cobertizos aislados cubiertos de retama o paja.