El territorio presenta una geología variada, con afloraciones carboníferas, dominada por la penetración, desde el noroeste hasta el borde meridional terciario, de materiales donde se alternan pizarras arcillosas y areniscas pizarrosas, apareciendo por el este franjas de materiales calizos y dolomíticos, seguidos de pizarras, areniscas y cuarcitas. La vegetación autóctona se ve limitada por la extensión de prados y pastizales, que llegan a ser casi el 90 por ciento de su territorio, con significativos bosques de robles y rodales de castaños y pino de repoblación, suponiendo el espacio arbolado el 10 por ciento de su superficie. Dotado de un clima de montaña, con un invierno largo y frío y un verano breve y suave, aumentando las temperaturas en los fondos de los valles y en el Alto Sil y Omaña por su situación más protegida. Las precipitaciones son importantes, con una media anual de 1.400 mm en su mitad norte, siendo la nieve un elemento frecuente. La economía rural esta basada en la ganadería, especialmente la bovina, donde no falta la ganadería trashumante, siendo limitadísimo el espacio agrícola, el 1,5 por ciento del suelo, concentrándose particularmente en Omaña donde llega al 50 por ciento de su superficie, cultivos de subsistencia con pequeñas parcelas donde más de la mitad no superan las 5 hectáreas. Significativa ha sido la actividad minera del carbón, especialmente concentrada en Laciana, en la más importante cuenca huyera provincial, hoy sometida a una grave crisis.