RESERVA DE LA BIOSFERA LOS VALLES DE OMAÑA Y LUNA
Fecha de declaración como Reserva de la Biosfera:
2005
Superficie de la reserva:
81.159 Ha
CARACTERÍSTICAS GEOLÓGICAS
Actualmente, las comarcas de Omaña y Luna son el resultado de un sistema agropecuario que se establece básicamente en la Edad Media y que se mantuvo en funcionamiento hasta mediados del siglo pasado. Este sistema incluía, asociado a cada núcleo habitado, terrenos delicados y pastizales, bosques para abastecimiento de madera y tierras de cultivo.
Los paisajes de alta montaña existentes en los extremos norte, oeste y suroeste de la Reserva destacan por su alto valor ecológico, así como los paisajes modelados por la actividad humana y ganadera que aparecen distribuidos por toda la Omaña.
La Reserva acoge un buen número de especies singulares de fauna, para algunos constituye su límite de distribución meridional. Así, se encuentran presentes en grave peligro de extinción como el oso pardo y el orugallo cantábrico y endemismos cantábricos, como la liebre de piornal e ibéricos como el desmán ibérico; además, especies de gran singularidad como la perdiz pardilla, el lobo e importantes poblaciones de trucha común con características muy específicas adaptadas a los cursos de agua de montaña. En general, los comunidades ornitológicas, de mamíferos, anfibios y reptiles cuentan con una importante y rica representación.
La zona tiene una representación florística de indudable interés, con numerosos endemismos ibéricos. Conserva muestras de bosque caducifolio y marcescente en excelente estado de conservación. Destacan los abedules, considerados únicos en la península ibérica y las extensas masas de roble melojo. Destaca la presencia de manchas de espacie de roble (Quercus orocantabrica), recientemente descrita (2002). Interesantes son los bosques de la ribera, combinados con agrosistemas tradicionales en mosaico de alto valor paisajístico
Fecha de declaración como Reserva de la Biosfera:
2005
Superficie de la reserva:
81.159 Ha
CARACTERÍSTICAS GEOLÓGICAS
Actualmente, las comarcas de Omaña y Luna son el resultado de un sistema agropecuario que se establece básicamente en la Edad Media y que se mantuvo en funcionamiento hasta mediados del siglo pasado. Este sistema incluía, asociado a cada núcleo habitado, terrenos delicados y pastizales, bosques para abastecimiento de madera y tierras de cultivo.
Los paisajes de alta montaña existentes en los extremos norte, oeste y suroeste de la Reserva destacan por su alto valor ecológico, así como los paisajes modelados por la actividad humana y ganadera que aparecen distribuidos por toda la Omaña.
La Reserva acoge un buen número de especies singulares de fauna, para algunos constituye su límite de distribución meridional. Así, se encuentran presentes en grave peligro de extinción como el oso pardo y el orugallo cantábrico y endemismos cantábricos, como la liebre de piornal e ibéricos como el desmán ibérico; además, especies de gran singularidad como la perdiz pardilla, el lobo e importantes poblaciones de trucha común con características muy específicas adaptadas a los cursos de agua de montaña. En general, los comunidades ornitológicas, de mamíferos, anfibios y reptiles cuentan con una importante y rica representación.
La zona tiene una representación florística de indudable interés, con numerosos endemismos ibéricos. Conserva muestras de bosque caducifolio y marcescente en excelente estado de conservación. Destacan los abedules, considerados únicos en la península ibérica y las extensas masas de roble melojo. Destaca la presencia de manchas de espacie de roble (Quercus orocantabrica), recientemente descrita (2002). Interesantes son los bosques de la ribera, combinados con agrosistemas tradicionales en mosaico de alto valor paisajístico