Mes de la tristeza, en el que los hombres y la Naturaleza parecen haber querido elevar un trono a la melancolía; mes elegido para las mortuorias ofrendas, en el que los vivos no muy seguros acaso de los que mueren se van definitivamente, dedican un día al recuerdo de sus difuntos.
Así comienza el mes triste: con un homenaje a los seres queridos que nos dejaron, a los que segados por la implacable guadaña de la Descarnada nos abandonaron en el mundo, a solas con la vida que nos preparaba una lucha ingrata, a los que se marcharon... para no volver.
Así comienza el mes triste: con un homenaje a los seres queridos que nos dejaron, a los que segados por la implacable guadaña de la Descarnada nos abandonaron en el mundo, a solas con la vida que nos preparaba una lucha ingrata, a los que se marcharon... para no volver.