MANZANEDA DE OMAÑA: En los últimos trescientos años (quizá hasta hace cuarenta...

En los últimos trescientos años (quizá hasta hace cuarenta o cincuenta años) casi todos los vecinos hacían testamento antes de morir, unos ante Notario o Procurador, los más ante el Párroco y, al menos, cinco vecinos como testigos. Es frecuente ver en los Testamentos la creación de "fundaciones", especialmente para el propio entierro, indicando el número de sacerdotes (a veces hasta 12), o para que a perpetuidad se diga una Misa de aniversario, o bien en favor de las ánimas del purgatorio, o para que haya siempre una luz en un determinado altar; en todos los casos se dejaba una especie de hipoteca a los herederos sobre la casa, o alguna de las fincas propias del finado. Hay un testimonio muy expresivo en que una señora deja todos sus bienes (menos la casa en que vive) al propio Párroco para que, a cambio, la atienda, alimente... hasta el fin de sus días.

Por estas razones, hasta hace poco, y es posible que perdure en algún sitio esta realidad, había tierras que pertenecían a la Iglesia, que habían sido aportadas por fundaciones o donaciones como hemos visto. Muchas veces se dedicaban a las ánimas del Purgatorio y, por eso, se llamaban de las ánimas. Hoy en día se han ido vendiendo a vecinos del pueblo.