MANZANEDA DE OMAÑA: Así, como siempre hizo, sin estridencias, sin llamar...

Así, como siempre hizo, sin estridencias, sin llamar la atención apenas, se nos ha ido el Dr. Fernández Arienza. En su casa, de forma sosegada, sin molestar a la familia. Una muerte, al menos para él, dulce, reposada, sin darse cuenta que se iba para siempre de este mundo.
Nos ha dejado a todos, a los que le apreciábamos, a los que le querían profundamente, con la sensación de "... pero bueno, ¿y esto?, así de hoy para mañana..." Con esa sensación de no haberle dicho todo lo que bueno que pensábamos de él, de haber hablado largo y tendido de muchas cosas: de la historia de la medicina en León hace más de dos siglos, de la integridad del ejercicio profesional, de tantas y tantas cosas.
José Fernández Arienza. Un caballero. Uno de esos médicos de los que ya quedan pocos. Un profesional, pero, sobre todo, una persona culta y accesible.
Conocí a D. José hace más de 25 años, cuando me colegié. Por entonces ostentaba el cargo de secretario del Ilustre Colegio de Médicos de León. Más tarde, él también en el mismo cargo, compartí tiempos en la junta de gobierno del colegio siendo yo un humilde representante comarcal de nuestra institución.
He leído con tremendo interés la Crónica de la medicina en León que refleja el esfuerzo de documentación que Pepe Arienza, como lo llaman sus más allegados, tuvo que hacer para dar a conocer los precursores del moderno ejercicio profesional en León.
Doctor Arienza, descansa en paz en tus tierras de Omaña, entre el abrasador sol del estío y el frío que hiela el alma del largo invierno montañés. Tus amigos, tus admiradores te guardaremos en el recuerdo.
Publicado por Antonio Diez