El centeno con frecuencia se molía en molinos propiedad de grupos de vecinos del pueblo. Cada vecino molía uno o varios días según los "quiñones" o partes de la propiedad del molino que poseía; otras veces, por turnos. Estos molinos no debían ser muy perfectos, por lo que algunas veces en el año se iba al molino industrial de la zona donde se molía el grano y se cobraba la "maquila" en especie (posteriormente ya con dinero).