La siega del centeno y del trigo ocupaba a toda la familia, incluidas mujeres y niños (estos servían fundamentalmente para traer los botijos de agua de las fuentes más cercanas, recoger las espigas perdidas por el suelo, traer la bota del vino..). El centeno y el trigo se segaban casi siempre con "hoces" (foz, hoz, foizo) de mano, porque así se recogía mejor la paja y parecía mejor. Algunas veces se utilizaba la "guadaña" (gadaña) en terrenos con muchas hierbas, cardos... El centeno se solía segar en el mes de julio, nada más acabar las faenas de la hierba (variaba un poco según la zona). Las pajas con las espigas se recogían con la mano izquierda (en un "puñao") y con la derecha se cortaban con la hoz, se hacía una "llave", atando el puñado con la propia paja para que fuese mayor y se cortaba otro poco de paja; el "puñao" se depositaba en el suelo, formando con tres o cuatro "puñaos" una "gavilla". Al terminar el día, los hombres ataban las gavillas en "manojos" (cada manojo solía llevar dos o tres gavillas). A veces, no siempre, se "atropaban" (se reunían) los manojos formando un "morenal" para evitar el rocío de la mañana, por temor a la lluvia o para que no se desgranaran al sol. Cada morenal constaba de unos 30 manojos; si eran de trigo se llamaban "morenas" y eran de 15 manojos. Había agricultores celosos de que sus campos fuesen los mejor segados, y donde no se viese ninguna espiga por el suelo. También se rivalizaba en que los manojos fuesen grandes y bien rematados, donde no se viesen pajas arrancadas sino todas bien cortadas. A pesar de ser un trabajo muy duro, no de sol a sol, sino desde el mismo amanecer hasta que ya no se veía, era aquí donde mejor se demostraba la solidaridad y los lazos familiares. Cuando en una casa terminaba la siega se ayudaba a los familiares o vecinos, de forma que no se solía "acarrear" hasta que todos hubiesen terminado.
Para los que ponían mucho interés en recoger todas las espigas se puede aplicar el refrán de que "un grano no hace granero pero ayuda a su compañero". Otros refranes aplicables a la siega: "al segar, baja la mano, y tendrás más paja para tu ganado"; "quien alto siega, la mitad de la paja se deja"; "a quien bien siega, y mal ata, para buen segador algo le falta". En cuanto a los distintos tiempos para las sucesivas faenas: "El trigo, en abril, espigado; en mayo, granado; en junio, segado; en julio, trillado; y en agosto, encaramado
Para los que ponían mucho interés en recoger todas las espigas se puede aplicar el refrán de que "un grano no hace granero pero ayuda a su compañero". Otros refranes aplicables a la siega: "al segar, baja la mano, y tendrás más paja para tu ganado"; "quien alto siega, la mitad de la paja se deja"; "a quien bien siega, y mal ata, para buen segador algo le falta". En cuanto a los distintos tiempos para las sucesivas faenas: "El trigo, en abril, espigado; en mayo, granado; en junio, segado; en julio, trillado; y en agosto, encaramado