Sembrar. Era esta una tarea bonita y agradable sobre todo por la esperanza del fruto. En el Nuevo Testamento se nos habla de la tarea del sembrador y de su habilidad para que la semilla no se pierda antes de nacer. El centeno y el trigo se sembraban en octubre. No han variado mucho las costumbres. Ya vimos que en Israel, y, por supuesto en Roma, los cereales se sembraban en otoño, después de una selección de la semilla, y de humedecerla previamente para que se hinchase.
Plinio decía que "entoces deben comenzar a sembrar, cuando los árboles se comienzan a despojar de las hojas, porque ya el cielo da señal de sementera, conforme a cada región según y al tiempo que le pertenece, en unos lugares más tarde, en otros más temprano”.
"Sembrar, plantar, enxerir e otras semejantes, todas en cuanto pudiere las haga en creciente de luna", dice Herrera.
Plinio añade que conviene que al sembrar, eche y esparza la simiente igual por todas partes, no más a un cabo que a otro, lo cual bien hará si la mano que esparce la simiente anda igual con el paso, la mano derecha con el pie derecho y haga buen sulco, y cubra bien la simiente, porque la que descubierta queda se pierde..".
Veamos la sabiduría popular sobre la siembra recogida en algunos refranes: "Quien bien siembra, bien coge"; "el que siembra y cría, tanto gana de noche como de día"; "todos los labradores saben arar, pero pocos saben sembrar"; "tal sementera harás, cual fuere la simiente que sembrarás"; "si quieres coger mucho grano, siembra hondo y ralo"; "ara, siembra, escarda y espera; que Dios velará por tu sementera".
Plinio decía que "entoces deben comenzar a sembrar, cuando los árboles se comienzan a despojar de las hojas, porque ya el cielo da señal de sementera, conforme a cada región según y al tiempo que le pertenece, en unos lugares más tarde, en otros más temprano”.
"Sembrar, plantar, enxerir e otras semejantes, todas en cuanto pudiere las haga en creciente de luna", dice Herrera.
Plinio añade que conviene que al sembrar, eche y esparza la simiente igual por todas partes, no más a un cabo que a otro, lo cual bien hará si la mano que esparce la simiente anda igual con el paso, la mano derecha con el pie derecho y haga buen sulco, y cubra bien la simiente, porque la que descubierta queda se pierde..".
Veamos la sabiduría popular sobre la siembra recogida en algunos refranes: "Quien bien siembra, bien coge"; "el que siembra y cría, tanto gana de noche como de día"; "todos los labradores saben arar, pero pocos saben sembrar"; "tal sementera harás, cual fuere la simiente que sembrarás"; "si quieres coger mucho grano, siembra hondo y ralo"; "ara, siembra, escarda y espera; que Dios velará por tu sementera".