"A quien madruga Dios le ayuda". Este refrán se puede aplicar perfectamente a los agricultores de estos pueblos, quienes desde el mes de marzo o abril al de octubre o noviembre, al menos, se levantaban a las cuatro o las cinco de la mañana. La época en que se abonaban las tierras centenales para preparar la siembra solía ser por el mes de setiembre u octubre. La mayoría de las tierras quedaban bastante alejadas del pueblo. Para subir los carros de abono (lo mismo a una "mano" que a otra) había que subir caminos con un fuerte desnivel. Cada carro de abono tenía que ser "llevado" o arrastrado por dos parejas de vacas. Por eso se solían dar dos viajes: se subía primero un carro hasta lo alto del monte, se volvía por otro, y una vez los dos arriba, con una pareja tirando de cada carro, se llevaban a las distintas tierras. Por esa razón, el primer viaje solía hacerse antes de amanecer. El abono que se solía llevar para las tierras de cereales solía ser el del ganado llamado "menudo" (cabras y ovejas) que era menos pesado y se esparcía mejor. Esta era la segunda tarea del abonado: una vez en la tierra el abono se descargaba con la "forca" (pocas veces se deçía "horca") en pequeños montones separados entre sí unos metros. En otro momento había que esparcirlo también con la forca procurando que toda la superficie quedase debidamente abonada.
Decía Herrera que "el estiércol ha de ser viejo, esparcido en menguante, porque este tal no cría hierba". También decía que para el pan no hay tal estiércol como la ceniza. Son muchos los refranes que se pueden aplicar a esta labor: "La hierba que se come tu ganado bien la paga estercolando"; "estierca y no pongas mojón, que él solo se pon"; "no cogerás mucho por bien sembrado sino por bien abonado"; "pide a Dios y a los santos, pero echa estiércol en tus campos"; "boñigas hacen espigas.
Decía Herrera que "el estiércol ha de ser viejo, esparcido en menguante, porque este tal no cría hierba". También decía que para el pan no hay tal estiércol como la ceniza. Son muchos los refranes que se pueden aplicar a esta labor: "La hierba que se come tu ganado bien la paga estercolando"; "estierca y no pongas mojón, que él solo se pon"; "no cogerás mucho por bien sembrado sino por bien abonado"; "pide a Dios y a los santos, pero echa estiércol en tus campos"; "boñigas hacen espigas.