Las berzas y repollos eran alimento de personas y animales. Quizá es la planta más sufrida. Se recogían las "pencas" de los repolos para el ganado, muchas veces sacándolas de debajo de la nieve, o se cortaban inmensos repollos para el cocido diario del invierno. Decían los paisanos que la berza no era buena si no había estado bajo la nieve. Nunca faltaban los fréjoles, verdes o secos