Habas o alubias. También se sembraban para el consumo de las personas. Según decía ya Teofastro no debían sembrarse sin mantenerse un día en agua: así salen más pronto. También decía Crecentino que debían sembrarse en luna llena. Deben recogerse bien secas y en menguante. Alonso de Herrera en el siglo XVI aconsejaba cocerlas con hierbabuena, comino u orégano, porque así pierden mucho de aquella ventosidad que provocan, ya sean verdes o secas. Se dan muy bien en tierras nuevas o recién roturadas. Un buen modo de sembrarlas, decían los antiguos, era haciendo hoyos de cinco dedos, separados un pie; en estos hoyos había que echar cuatro o cinco habas y cubrirlas. Desde luego, en la zona, la siembra de todas las legumbres se hacía con el arado. En cuanto a los tiempos: "si quieres coger habas muchas, siémbralas por San Lucas "; "de las sementeras, la haba es la primera"; "por las habas conocerás las cosechas que cogerás".
Garbanzos, habas y lentejas se majaban con el "mazo" en la era (en algunos lugares decían "mallar" y "mallo"). Algunas de estas legumbres eran cambiadas, con frecuencia, a personas procedentes de Asturias, por avellanas y castañas
Garbanzos, habas y lentejas se majaban con el "mazo" en la era (en algunos lugares decían "mallar" y "mallo"). Algunas de estas legumbres eran cambiadas, con frecuencia, a personas procedentes de Asturias, por avellanas y castañas