En la célebre zafarronada de Omaña, descrita por el P. César Morán con todo lujo de detalles, veíamos también un toro, al lado de la «mula ciega» (un muchacho que se colocaba sobre los hombros de otros dos e iban tapados con colchas; el de encima llevaba un cabezal, de cuyo ramal tiraba alguno de la comitiva). El cortejo de los carnavales omañeses tenía un conjunto de interesantes personajes; entre ellos, los zaraffones vestidos con pieles de oveja y cinturones de cencerros