Regreso a otra de las cárceles’ de la vida
‘La noche ya fue complicada. Nadie quería abandonar el horario de verano e irse a la cama antes ‘‘que mañana hay cole’’, nadie quería dejar de ver las series de la tele y reunir los lapiceros, nadie quería dormirse... Y cuando sonó el despertador insistían en su sueño, en que no habían dormido, en que hoy no hacemos nada en el cole, en que llévame un poco más tarde...
Y tomaron las calles cargados con unas mochilas a reventar en las que sobresalen por encima de las cremalleras esos 300 euros de libros de la enseñanza gratuita que dicen nuestros políticos y contra los que ‘rezungan’ sus padres: ‘‘Nosotros estudiamos en una de aquellas enciclopedias que lo traía todo y tampoco nos fue tan mal’’.
Los autobuses escolares recorren las carreteras y escupen niños que ya han olvidado su sueño a la puerta del colegio, que se enseñan algún álbum de cromos con los campeones del mundo y sus equipos favoritos o con los actores de las series de éxito.
Suena una sirena que anuncia que se han acabado las vacaciones. Forman en fila, hablan con los viejos compañeros, saludan a los nuevos profesores, suben las escaleras y llegan hasta su clase. Allí una percha con su fotografía le recuerda cual es su lugar, donde dejará su mochila y su baby... Ha regresado a otra de las ‘cárceles’ de su corta vida
‘La noche ya fue complicada. Nadie quería abandonar el horario de verano e irse a la cama antes ‘‘que mañana hay cole’’, nadie quería dejar de ver las series de la tele y reunir los lapiceros, nadie quería dormirse... Y cuando sonó el despertador insistían en su sueño, en que no habían dormido, en que hoy no hacemos nada en el cole, en que llévame un poco más tarde...
Y tomaron las calles cargados con unas mochilas a reventar en las que sobresalen por encima de las cremalleras esos 300 euros de libros de la enseñanza gratuita que dicen nuestros políticos y contra los que ‘rezungan’ sus padres: ‘‘Nosotros estudiamos en una de aquellas enciclopedias que lo traía todo y tampoco nos fue tan mal’’.
Los autobuses escolares recorren las carreteras y escupen niños que ya han olvidado su sueño a la puerta del colegio, que se enseñan algún álbum de cromos con los campeones del mundo y sus equipos favoritos o con los actores de las series de éxito.
Suena una sirena que anuncia que se han acabado las vacaciones. Forman en fila, hablan con los viejos compañeros, saludan a los nuevos profesores, suben las escaleras y llegan hasta su clase. Allí una percha con su fotografía le recuerda cual es su lugar, donde dejará su mochila y su baby... Ha regresado a otra de las ‘cárceles’ de su corta vida