MANZANEDA DE OMAÑA: : Sábado de Gloria. Carrizal. Las Albricias....

: Sábado de Gloria. Carrizal. Las Albricias.

Desde Murias de Paredes, y tras una comida reponedora en la cantina de Valeriano Fidalgo, subo a "La Montañesa" de regreso a Riello. Para esta ocasión, en la que pretendo llegarme hasta Carrizal, me han dejado un caballo muy dócil y, atajando por la Velilla, llego hacia las cuatro y media a punto de destino. Preocupado por la pernocta, los vecinos me aconsejan vaya a preguntar a casa de Constantino. Hacia allí me dirijo. Me recibe su mujer, María, que muy cordial y confiada me acoge en su casa. María pronto dará a luz; si es niño desea llamarle Alquilio.

Al oscurecer hay gran algarabía en el pueblo, los mozos están organizando un gran convite, la llaman "las albricias" (que por aquí dicen "albicias") y consiste en una gran cuchipanda al amparo del portal de la iglesia. Sólo asisten los mozos del pueblo y se prestan a invitarme. El menú es sencillo, sólo huevos, los que cada cual ha podido conseguir en la despensa familiar. La cocina improvisada consiste en unas piedras bien ordenadas para contener el fuego y sobre las que se podrá la sartén. Con la medianoche, bien repleta la panza y plenos de contento, los mozos echan las campanas al vuelo. Los bronces voltean y voltean, durante casi una hora. Éstos, que habían estado mudos desde Jueves Santo (sustituidos por matracas) parecen renacer y suenan a gloria. En alguna casa se enciende una tenue luz en la cocina. Tal vez, cansados de ayunar, se levanten de la cama para pegar un buen tiento al jamón y al chorizo que a buen seguro también les sabrá a gloria.

Tras el toque a gloria me retiro a dormir, pues mañana debo levantarme temprano para asistir en El Castillo al Domingo de Pascua. Dejo atrás la algazara, con bailes, chocolatada y buen orujo. Festividad gloriosa hasta las tantas, cuando ya cansados y alguno más alegre de lo habitual, se acuesten. El pueblo quedará en silencio, dormido. Sin embargo habrá todavía una febril actividad antes del descanso; los mozos engalarán con hiedra y flores las ventanas y corredores de sus pretendidas…