Mi familia me enseñó a amar, sentir y trabajar por esta tierra”
José María Hidalgo recordó a sus antepasados al recoger el título de Omañés del Año que le concedió el IEO
José María Hidalgo recibió el galardón de Omañés del Año de la mano del presidente del Instituto de Estudios Omañeses, Luis Arias. ANTONIO LIÉBANA
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“No podemos dejar que se siga cayendo nuestro castillo”
F. Fernández / El Castillo
Cualquiera que conozca a Chema Hidalgo sabe que merece cualquier reconocimiento que signifique que le tiene amor a su tierra, Omaña. Lo sabe pues es su tema de conversación, sabe que guarda en sus archivos todos los recortes de todas las publicaciones en las que se hable de Omaña, tiene en su casa todos los libros sobre esta tierra... y ha estado y está en todas las batallas: frente al pantano, buscando información sobre el impacto de los molinos eólicos y ahora buscando ayudas para que no se caiga el castillo más significativo de su tierra.
El Instituto de Estudios Omañeses (IEO) lo tuvo fácil para elegir al Omañés del Año: José María Hidalgo, Chema, quien agradecía el nombramiento y lamentaba la ausencia inesperada de quien primero le había felicitado: “No sé cómo se enteró, pero el primero en felicitarme fue Pepe Arienza (José Fernández Arienza) y sentí una extraña desazón al recibir el premio sabiendo que lo habíamos enterrado unos kilómetros más abajo, en el cementerio de su pueblo, La Omañuela”.
También tuvo otro recuerdo entrañable al recibir el nombramiento en El Castillo. “Si hay algo en mi que me llena de orgullo eso es mi condición de omañés de Riello. Es un sentimiento profundamente arraigado en mi desde niño y por tanto heredado de mi familia que tanto sintió, trabajó y amó esta tierra nuestra y a quienes, con vuestro permiso, hago extensivo este reconocimiento. Especialmente a mi padre que, aunque él nunca nos lo dijo –nos hemos enterado después y por terceras personas–renunció a una promoción brillante en su carrera profesional y vocacional de veterinario por volver a su pueblo y ayudar a lasgentes de aquí sin esperar nada a cambio. Creo que no se puede tener más nobleza, generosidad y altruismo, eso solo se hace por cariño y enraizamiento a esta tierra y a quienes la habitan y, seguro que también, para que nosotros, sus hijos, no nos desarraigáramos de aquí, de nuestros orígenes”
Fiel al legado de su padre, José María Hidalgo recogió buena parte del material que tiene sobre Omaña en una exposición y un libro: ‘Villamor de Riello. Un antiguo concejo leonés en la comarca de Omaña’, cuya portada es un cuadro pintado por su padre.
José María Hidalgo recordó a sus antepasados al recoger el título de Omañés del Año que le concedió el IEO
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Cualquiera que conozca a Chema Hidalgo sabe que merece cualquier reconocimiento que signifique que le tiene amor a su tierra, Omaña. Lo sabe pues es su tema de conversación, sabe que guarda en sus archivos todos los recortes de todas las publicaciones en las que se hable de Omaña, tiene en su casa todos los libros sobre esta tierra... y ha estado y está en todas las batallas: frente al pantano, buscando información sobre el impacto de los molinos eólicos y ahora buscando ayudas para que no se caiga el castillo más significativo de su tierra.
El Instituto de Estudios Omañeses (IEO) lo tuvo fácil para elegir al Omañés del Año: José María Hidalgo, Chema, quien agradecía el nombramiento y lamentaba la ausencia inesperada de quien primero le había felicitado: “No sé cómo se enteró, pero el primero en felicitarme fue Pepe Arienza (José Fernández Arienza) y sentí una extraña desazón al recibir el premio sabiendo que lo habíamos enterrado unos kilómetros más abajo, en el cementerio de su pueblo, La Omañuela”.
También tuvo otro recuerdo entrañable al recibir el nombramiento en El Castillo. “Si hay algo en mi que me llena de orgullo eso es mi condición de omañés de Riello. Es un sentimiento profundamente arraigado en mi desde niño y por tanto heredado de mi familia que tanto sintió, trabajó y amó esta tierra nuestra y a quienes, con vuestro permiso, hago extensivo este reconocimiento. Especialmente a mi padre que, aunque él nunca nos lo dijo –nos hemos enterado después y por terceras personas–renunció a una promoción brillante en su carrera profesional y vocacional de veterinario por volver a su pueblo y ayudar a lasgentes de aquí sin esperar nada a cambio. Creo que no se puede tener más nobleza, generosidad y altruismo, eso solo se hace por cariño y enraizamiento a esta tierra y a quienes la habitan y, seguro que también, para que nosotros, sus hijos, no nos desarraigáramos de aquí, de nuestros orígenes”
Fiel al legado de su padre, José María Hidalgo recogió buena parte del material que tiene sobre Omaña en una exposición y un libro: ‘Villamor de Riello. Un antiguo concejo leonés en la comarca de Omaña’, cuya portada es un cuadro pintado por su padre.