MANZANEDA DE OMAÑA: Me gusta este pensamiento

Que maravillosas noches de verano aquellas, cuando la felicidad no necesitaba
fanfarrias callejeras ni fuegos artificiales.
Cuando bastaba con escuchar el silencio del mar para sentir la eternidad
al alcance de la mano. Se la dedico a mi hermano, alli donde este. Besos.

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