Los pliegos de la filantropía leonesa
Cuatrocientas cajas preservan las hazañas de la familia Sierra Pambley
Rarezas
En breve, estará en la red a través del Portal de Archivos Españoles
Pues bien, muchas de las andanzas vitales, de las actas que dan fe de sus trayectorias ya están digitalizadas. Algunas de ellas datan del siglo XIV, más concretamente del 22 de noviembre de 1325. Se trata del documento más antiguo de cuantos se conservan en el Archivo: una sentencia de compromiso firmada por el Abad de san Isidoro que hace referencia al uso de una propiedad en Pinos. Una curiosidad del legajo es que está escrito sobre vitela, un tipo de pergamino que se extraía de la piel del becerro no nacido.
Resulta curioso comprobar cómo uno de los salvaconductos-”ante la inexistencia de fotos-” explica de manera pormenorizada los rasgos físicos de don Paco. Así, le describe como un hombre de 27 años de edad, de estatura regular, pelo castaño, ojos pardos, nariz recta, barba poblada y color bueno. Corría el año 1855 y el filántropo pagó cuarenta reales -”una fortuna por aquel entonces-” por este documento, cuya validez se agotaba a los seis meses.
Uno de los detalles más morbosos de la colección es una simple llave, una llave que se encontró entre los muebles de Francisco Fernández Blanco cuando algunas de sus pertenencias se trasladaron a León desde Hospital de Órbigo. En el interior de un escritorio estaba escondida una llave de plata. Junto a ella, y escrito de puño y letra del finado, había un papel en el que se recogía que ésta daba acceso a los restos de su hermano Pedro, muerto tras caer de un caballo...
Cuatrocientas cajas preservan las hazañas de la familia Sierra Pambley
Rarezas
En breve, estará en la red a través del Portal de Archivos Españoles
Pues bien, muchas de las andanzas vitales, de las actas que dan fe de sus trayectorias ya están digitalizadas. Algunas de ellas datan del siglo XIV, más concretamente del 22 de noviembre de 1325. Se trata del documento más antiguo de cuantos se conservan en el Archivo: una sentencia de compromiso firmada por el Abad de san Isidoro que hace referencia al uso de una propiedad en Pinos. Una curiosidad del legajo es que está escrito sobre vitela, un tipo de pergamino que se extraía de la piel del becerro no nacido.
Resulta curioso comprobar cómo uno de los salvaconductos-”ante la inexistencia de fotos-” explica de manera pormenorizada los rasgos físicos de don Paco. Así, le describe como un hombre de 27 años de edad, de estatura regular, pelo castaño, ojos pardos, nariz recta, barba poblada y color bueno. Corría el año 1855 y el filántropo pagó cuarenta reales -”una fortuna por aquel entonces-” por este documento, cuya validez se agotaba a los seis meses.
Uno de los detalles más morbosos de la colección es una simple llave, una llave que se encontró entre los muebles de Francisco Fernández Blanco cuando algunas de sus pertenencias se trasladaron a León desde Hospital de Órbigo. En el interior de un escritorio estaba escondida una llave de plata. Junto a ella, y escrito de puño y letra del finado, había un papel en el que se recogía que ésta daba acceso a los restos de su hermano Pedro, muerto tras caer de un caballo...