Los instrumentos de trabajo fueron la fotografía, con predominio del negativo en blanco y negro, al considerar que permite apreciar mejor los aspectos constructivos y formales, y una ficha en la que se hacía constar la localidad, calle, manzana, número de edificio, estado de conservación, uso, propiedad, fecha de construcción, fecha de reformas, partes afectadas y fecha de toma de datos.
En un segundo apartado se valoraron las fachadas, su orientación, tipo de muros, materiales, vanos y elementos singulares, teniendo en cuenta la denominación propia de cada una de las partes de la vivienda, trabajo que ha permitido realizar un léxico, en el que también se señala dónde se escuchó el vocablo, debiéndose considerar que prácticamente todos ellos son usados en la comarca, como queremos hacer entender cuando no se indica ninguna localidad.
Respecto a la cubierta, se valoran el número de vertientes, material, estructura del armante, aleros, chimeneas y elementos singulares.
Por lo que se refiere a los espacios interiores, se tuvieron en cuenta el número de habitaciones, distribución, superficie aproximada, suelos, techos, tabiques, usos, tipo de huecos interiores y elementos singulares. El espacio exterior fue motivo de observación a partir de los accesos, con su ubicación, forma, materiales y tramos, así como corredores, galerías, balcones y elementos decorativos. Se añadió un croquis, la figura de su volumetría y referencias de las fotografías realizadas. Complementando esta toma de datos, se recogieron las tipologías de los espacios secundarios, lo que implicaba su situación, la superficie aproximada, suelos, cubiertas, tabiques, sistemas de ventilación y usos. Se amplió la ficha con una reseña de las tipologías de las construcciones, señalando su naturaleza, esto es, simple, compleja, popular y formal, y un croquis. Finalmente, se tuvo en cuenta la relación con el entorno, para lo cual se hicieron tres divisiones a su vez subdivididas en otros tres conceptos:
• entidad visual: amplia, media, escasa
• grado de interés: destacado, apreciable, escaso
• habitabilidad: buena, media, escasa
Obviamente, estos criterios se aplicaron a las construcciones que representaban un claro interés para el conocimiento de la arquitectura de la comarca, criterio en el que se incluyeron ejemplos de las casas de nueva planta, como expresión del reciente paisaje arquitectónico que invade los núcleos rurales de Omaña 1. De todas ellas, únicamente se han reflejado en planta y en altura las más primigenias y características de la comarca, criterio que se ha mantenido para los palomares, por otra parte, escasos, y para los pozos, cuya estructura se repite invariablmente. En cuanto a la tipología de fraguas, lecherías y molinos, que responden a una construcción elemental de planta más o menos rectangular para los dos primeros casos, y cuadrada para el tercero, con cubierta a dos aguas de teja o losa, nos abstenemos de representarlas por reducirse en la mayoría de los casos a una simple edificación carente de los artefactos que las daban sentido. En lo tocante a los molinos, por haberse ya publicado en el número 8 de la revista de la Asociación Cultural Omaña (1989), y por alejarse del interés principal de este trabajo. Otro tanto ocurre con las fuentes y los lavaderos, algunos de elemental construcción, carentes de una tectónica tipológica como para ser evaluada arquitectónicamente. Es por ello que hacemos prevalecer la fotografía como soporte visual y complementario al texto, amén de las limitaciones que siempre se imponen en cualquier publicación.
En un segundo apartado se valoraron las fachadas, su orientación, tipo de muros, materiales, vanos y elementos singulares, teniendo en cuenta la denominación propia de cada una de las partes de la vivienda, trabajo que ha permitido realizar un léxico, en el que también se señala dónde se escuchó el vocablo, debiéndose considerar que prácticamente todos ellos son usados en la comarca, como queremos hacer entender cuando no se indica ninguna localidad.
Respecto a la cubierta, se valoran el número de vertientes, material, estructura del armante, aleros, chimeneas y elementos singulares.
Por lo que se refiere a los espacios interiores, se tuvieron en cuenta el número de habitaciones, distribución, superficie aproximada, suelos, techos, tabiques, usos, tipo de huecos interiores y elementos singulares. El espacio exterior fue motivo de observación a partir de los accesos, con su ubicación, forma, materiales y tramos, así como corredores, galerías, balcones y elementos decorativos. Se añadió un croquis, la figura de su volumetría y referencias de las fotografías realizadas. Complementando esta toma de datos, se recogieron las tipologías de los espacios secundarios, lo que implicaba su situación, la superficie aproximada, suelos, cubiertas, tabiques, sistemas de ventilación y usos. Se amplió la ficha con una reseña de las tipologías de las construcciones, señalando su naturaleza, esto es, simple, compleja, popular y formal, y un croquis. Finalmente, se tuvo en cuenta la relación con el entorno, para lo cual se hicieron tres divisiones a su vez subdivididas en otros tres conceptos:
• entidad visual: amplia, media, escasa
• grado de interés: destacado, apreciable, escaso
• habitabilidad: buena, media, escasa
Obviamente, estos criterios se aplicaron a las construcciones que representaban un claro interés para el conocimiento de la arquitectura de la comarca, criterio en el que se incluyeron ejemplos de las casas de nueva planta, como expresión del reciente paisaje arquitectónico que invade los núcleos rurales de Omaña 1. De todas ellas, únicamente se han reflejado en planta y en altura las más primigenias y características de la comarca, criterio que se ha mantenido para los palomares, por otra parte, escasos, y para los pozos, cuya estructura se repite invariablmente. En cuanto a la tipología de fraguas, lecherías y molinos, que responden a una construcción elemental de planta más o menos rectangular para los dos primeros casos, y cuadrada para el tercero, con cubierta a dos aguas de teja o losa, nos abstenemos de representarlas por reducirse en la mayoría de los casos a una simple edificación carente de los artefactos que las daban sentido. En lo tocante a los molinos, por haberse ya publicado en el número 8 de la revista de la Asociación Cultural Omaña (1989), y por alejarse del interés principal de este trabajo. Otro tanto ocurre con las fuentes y los lavaderos, algunos de elemental construcción, carentes de una tectónica tipológica como para ser evaluada arquitectónicamente. Es por ello que hacemos prevalecer la fotografía como soporte visual y complementario al texto, amén de las limitaciones que siempre se imponen en cualquier publicación.