En las noches de invierno las cocinas de mayores dimensiones gozaban del privilegio de "la hila", que tenía una doble función: era reunión de vecinos y vecinas para la convivencia y el cotilleo y, a la vez, taller para cardar e hilar la lana. De esta lana se fabricaban, además de otras prendas, los escarpines, hechos a la medida del pie, y a la medida de la madreña, combinación insuperable frente a la hostilidad de la nieve.
Para largas travesías sobre la nieve se hacían "los barajones", bastidor de tiras de madera que se colocaban bajo el pie, para evitar hundirse en la nieve
Para largas travesías sobre la nieve se hacían "los barajones", bastidor de tiras de madera que se colocaban bajo el pie, para evitar hundirse en la nieve