La división por barrios se ha hecho a partir de la distribución física de los grupos de construcciones, pues, la denominación de las calles algunas veces se confunde con la del barrio sin serlo exactamente. Por ello, la toponimia callejera y de las barriadas es aleatoria y confusa, no siendo una referencia con el suficiente rigor como para establecer a partir de ella una clasificación más concreta del tipo de hábitat.