Los omañeses menos conocidos
El fotógrafo Antonio Liébana ha captado momentos insólitos de la fauna característica de la comarca leonesa
Se llama Antonio Liébana Navarro y es fotógrafo. Vive en Madrid pero sueña con Omaña. A esta comarca leonesa ha dedicado buena parte de su trabajo, muchas horas de caminar por sus montes y sus valles y de espera, escondido entre la naturaleza para captarla en su momento más auténtico.
Es su particular forma de luchar por la conservación del biodiversidad en Omaña: “La Junta hace un doble juego con la comarca. Por un lado, presume de proteger el urogallo y utiliza imágenes de la fauna de la zona como reclamo turístico en ferias y carteles. Por otro, el más real y crudo, se les veta a los que son reclamos de sus espacios de cría, se rompen los corredores de paso, de expansión del oso con los parques eólicos del Valle Gordo y de Curueña y Salce, y a losganaderos no se les subvenciona la pérdida de resespor el lobo, fomentando así que en nuestros campos aún se siga utilizando el venenoy se hagan batidas ilegales”, afirma el fotógrafo. Para él, “así se crea un ambiente insostenibleen donde es lógico que un paisano se alegre de los aerogeneradores en su pueblo o tierras, pues no dan alternativas”.
A través de las imágenes que ha captado Liébana se puede apreciar la riqueza paisajística y faunística de Omaña, que, según él, puede ser una de las principales bazas de la comarca para el futuro: “No existen planes alternativos deempleo en la comarca en los que se mantenga el cuidado por la biodiversidad de la zona, un plan de turismo activo real y no de oficina fomentando la comarca, por ejemplo, con un centro de interpretación en donde todo gire en torno a la riqueza de fauna y flora de la zona, copiando el modelo asturiano o, más cerca, el de la Sierra de la Culebra, en Zamora, donde en torno al lobo existe una implicación real y ganaderos, comerciantes y dirigentes de la zona se han movilizado. En el segundo año desu iniciativa, el proyecto generó más de un millón de euros en la zona. En su tercero, se prevé que esa cantidad sea el doble, teniendo como principales beneficiarios a los habitantes de la zona y no a la administración”.
Amante de la comarca y residente largas temporadas en Omaña, Antonio Liébana se pregunta: “ ¿Cuánto dinero nos han dejado los molinos? ¿18.000 euros por cada uno de ellos? ¿Frenarán éstos con sus aspas el éxodo rural al que se somete nuestra querida Omaña? Sinceramente, no creo que así sea”.
Su hermosa forma de luchar para la conservación de la fauna, la flora y el paisaje de Omaña es también una forma de luchar por el paisanaje.
El fotógrafo Antonio Liébana ha captado momentos insólitos de la fauna característica de la comarca leonesa
Se llama Antonio Liébana Navarro y es fotógrafo. Vive en Madrid pero sueña con Omaña. A esta comarca leonesa ha dedicado buena parte de su trabajo, muchas horas de caminar por sus montes y sus valles y de espera, escondido entre la naturaleza para captarla en su momento más auténtico.
Es su particular forma de luchar por la conservación del biodiversidad en Omaña: “La Junta hace un doble juego con la comarca. Por un lado, presume de proteger el urogallo y utiliza imágenes de la fauna de la zona como reclamo turístico en ferias y carteles. Por otro, el más real y crudo, se les veta a los que son reclamos de sus espacios de cría, se rompen los corredores de paso, de expansión del oso con los parques eólicos del Valle Gordo y de Curueña y Salce, y a losganaderos no se les subvenciona la pérdida de resespor el lobo, fomentando así que en nuestros campos aún se siga utilizando el venenoy se hagan batidas ilegales”, afirma el fotógrafo. Para él, “así se crea un ambiente insostenibleen donde es lógico que un paisano se alegre de los aerogeneradores en su pueblo o tierras, pues no dan alternativas”.
A través de las imágenes que ha captado Liébana se puede apreciar la riqueza paisajística y faunística de Omaña, que, según él, puede ser una de las principales bazas de la comarca para el futuro: “No existen planes alternativos deempleo en la comarca en los que se mantenga el cuidado por la biodiversidad de la zona, un plan de turismo activo real y no de oficina fomentando la comarca, por ejemplo, con un centro de interpretación en donde todo gire en torno a la riqueza de fauna y flora de la zona, copiando el modelo asturiano o, más cerca, el de la Sierra de la Culebra, en Zamora, donde en torno al lobo existe una implicación real y ganaderos, comerciantes y dirigentes de la zona se han movilizado. En el segundo año desu iniciativa, el proyecto generó más de un millón de euros en la zona. En su tercero, se prevé que esa cantidad sea el doble, teniendo como principales beneficiarios a los habitantes de la zona y no a la administración”.
Amante de la comarca y residente largas temporadas en Omaña, Antonio Liébana se pregunta: “ ¿Cuánto dinero nos han dejado los molinos? ¿18.000 euros por cada uno de ellos? ¿Frenarán éstos con sus aspas el éxodo rural al que se somete nuestra querida Omaña? Sinceramente, no creo que así sea”.
Su hermosa forma de luchar para la conservación de la fauna, la flora y el paisaje de Omaña es también una forma de luchar por el paisanaje.