Detallamos a continuación un breve retrato de León allá por el siglo XIX, según Madoz:
No hay más conformidad en el dialecto: las palabras generalmente son castellanas castizas; pero no deja de haber según los parages, algunas voces exóticas y de origen desconocido, cuyo significado sólo se comprende en ciertos distritos; si a esto se añade el uso inmoderado que en algunos se hace de los diminutivos, la estraña pronunciación de otros, y la variedad de acento en todos, se sabrá sin sorpresa que a duras penas se entienden entre sí los habitantes de los estremos de la provincia. La misma variedad se observa en el carácter; sin embargo el tipo del leonés es sobrio, honrado, laborioso, franco y pacífico;
No hay más conformidad en el dialecto: las palabras generalmente son castellanas castizas; pero no deja de haber según los parages, algunas voces exóticas y de origen desconocido, cuyo significado sólo se comprende en ciertos distritos; si a esto se añade el uso inmoderado que en algunos se hace de los diminutivos, la estraña pronunciación de otros, y la variedad de acento en todos, se sabrá sin sorpresa que a duras penas se entienden entre sí los habitantes de los estremos de la provincia. La misma variedad se observa en el carácter; sin embargo el tipo del leonés es sobrio, honrado, laborioso, franco y pacífico;