Si mediante el adiestramiento mental conseguimos vivir en un continuo presente y de una manera exclusiva, concentrados sobre aquello que tenemos entre manos, el mundo, con todos sus problemas, desaparece (...) en esencia esto es lo mismo que busca el Tao y el Zen: no pensar y fluir con el curso ordenado de las cosas; que de alguna manera significa escaparse del tiempo, aparente culpable de todos los males. Si no hay pasado y no hay futuro en la mente tampoco hay tiempo, y por tanto no hay posible ansiedad o angustia. Sin ellas el aspirante tiene abiertas las puertas hacia la divinidad. El tiempo es la gran limitación, dentro de él no es posible la libertad suprema, ni por tanto la suma felicidad".
Fernando Díez (músico, filósofo y orientalista, Madrid 1944), en su obra "El Legado de la India" (2005):
Fernando Díez (músico, filósofo y orientalista, Madrid 1944), en su obra "El Legado de la India" (2005):