MANZANEDA DE OMAÑA: Y años después de esto que cuentas, no había cambiado...

Cuando yo era pequeña estaba deseando que llegaran las vacaciones de verano. Soñaba literalmente con Manzaneda. Cuando por fín llegabamos al Castillo, dejabamos el s. XX atras y nos adentrabamos en el Medievo. No había carretera; y en las casas ni luz (había que andar con el candil o el farol) ni agua (había que ir con los calderos al rio o a la presa). Todo era rudimentario. Bajaba mi abuelo a buscarnos con el caballo al Castillo. Era verdaderamente otro mundo.
Yo era la niña más feliz del idem; todo el día en plena naturaleza, jugando con los renacuajos de la presa o haciendo pastelitos de barro en la puente el Valle.
La luz la pusieron en las casas en junio del 65, el agua tardó bastante más.
De verdad que se parecia al pueblecito de Astérix. Nos faltaba el bardo jajaja

Y años después de esto que cuentas, no había cambiado tanto. Porque yo ya conocí Manzaneda con luz eléctrica, pero sin agua, ni tele, ni ná de ná! Eso sí, los renacuajos ahí seguían, y teléfono, ya teníamos el de Pilar.