Esta situación ha originado una pérdida de la capacidad productiva, fundamentalmente agrícola y ganadera. Es observable en la actualidad, cómo las antiguas tierras de cultivo están desapareciendo bajo la retama del monte que poco a poco avanza sobre aquellos campos donde se cultivaba centeno. Los fondos de valle son los mejor conservados, puesto que se dedican a huerto y praderío, más fructífero por la necesaria inmediatez de los frutos hortícolas y por la imprescindible obtención de heno que se almacenará para alimentar el ganado vacuno durante los largos inviernos.
En el verano, las campas de los puertos y zonas altas son aprovechados por las reses bovinas y ovinas, las últimas tanto en la modalidad de estantes, transterminantes, como trashumantes, si bien, la tercera posibilidad se ha reducido por la falta de práctica de este tradicional sistema ganadero.
En el verano, las campas de los puertos y zonas altas son aprovechados por las reses bovinas y ovinas, las últimas tanto en la modalidad de estantes, transterminantes, como trashumantes, si bien, la tercera posibilidad se ha reducido por la falta de práctica de este tradicional sistema ganadero.