¡No me digas! pues anda que la miel ¡que paciencia hija!
Aude tu no te cortes, que ya nos conocemos. Besitos.
¡Por favor la miel por los suelos!
Aude tu no te cortes, que ya nos conocemos. Besitos.
¡Por favor la miel por los suelos!
Que nooooo, todo tengo que explicarlo, resulta que eso fué el año pasado cuando vino de Alicante traiamos muchas bolsas, yo al posar esa en el suelo pegó un golpe seco y resultase que ahí iba el tarro de la miel y se le rompió el culo (con perdón).
