Tambien, pero no necesariamente, yo me cargué una vez una chaqueta preciosa (de lana) de Javier sin necesidad de la secadora, simplemente lavandola con agua (tampoco demasiado) caliente, encongió de algún número! ¡que berrinche pues no era barata.
A mi me paso con una de Ruben hace bien poco y con agua fria
