Los toques contra las
tormentas fueron empleados hasta épocas muy recientes –mediados del siglo XIX, en general- y se hacían para defender las cosechas y personas contra rayos y
granizo, desde tiempos inmemoriales. En tierras castellanas y leonesas se llamaba “tocar a nublao” y se creía que repicando se despejaba la
tormenta y se marchaba. Este toque se realizaba a diario, a mediodía, en la época de mayor frecuencia de tormentas, desde el día de la
Santa Cruz de Mayo hasta el de la Santa Cruz de
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