Hubo un tiempo en el que no existían ni el twiter ni el facebook ni nada. A la luz se conectaba la radio y punto. En aquellos tiempos las redes sociales se llamaban
campana.
También aquellas redes sociales (que se tocaban o volteaban según la categoría del evento) respondían a la llamada de la solidaridad. Dormía el
pueblo y desde el
campanario sonaban con estruendo y velocidad todas las
campanas que allí había. Sonaban con rabia y todo el vecindario saltaba de la cama consciente de que a un vecino,
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