LA VEGA DE ROBLEDO: LA CONSTRUCCIÓN DEL EMBALSE: ...

LA CONSTRUCCIÓN DEL EMBALSE:
El embalse comienza en la "Peña del Castillo", ampliada, para cortar el valle y represar el río, con un muro de cemento armado - arqueado hacia el agua y apoyado en las laderas - para cerrar la brecha rocosa que desde millones de años hacía de pared y mirador a ambos lados del río Luna. Fue inaugurado en el año 1956. El agua retenida se extiende por el valle 15 kms. El embalse tiene una capacidad de unos 316 millones de metros cúbicos de agua.

Agua en el embalse de Luna.
Los primeros ensayos de maquinaria, estudios geológicos, etc. se habían iniciado antes de la Guerra Civil, pero las obras comenzaron en la década de los 40. Y - esas obras - se extendieron - con frecuentes interrupciones por faltar cemento (!) - hasta 1956. Los comienzos fueron muy precarios debido al subdesarrollo económico de España en la posguerra. Cuando no faltaba cemento y se suspendían las obras; los trabajadores, llegados como tropa famélica de toda la Península, se marchaban asustados por el rigor de los fríos invernales; etc.

De esa época ya sólo nos quedan vivencias casi olvidadas, los recuerdos de los que entonces eramos niños. Aún percibimos: las calderetas en que comían los obreros (latas grandes de sardinas); el ruido de las "zocas" de los grupos de jóvenes gallegos; las reyertas - "palestras" - en los bares; las canciones que lanzaban a los cuatro vientos los altavoces de los Barracones; el paso premioso de algún borracho ("Soy Farpón", decía uno mientras bordeaba con sumo cuidado y con habilidad, a pasitos, un charco de lluvia de la carretera; y luego feliz gritaba: " ¡Libré!"); las chavolas de andaluces improvisadas en los casares del Trabanco, etc. El trabajo era duro... No había maquinaria. El pesado pico y la dura pala eran las mejores herrameintas.

Pulse en la imagen siguiente para ver detalles de la construcción del embalse.

Construcción del muro del embalse.
LA DESTRUCCIÓN DE LOS PUEBLOS:
No es fácil - desde fuera - reflejar cuáles eran o cómo han quedado los distintos poblados que un día formaron el conjunto de pueblos borrados del mapa o dañados, hasta desaparecer o seguir muriéndose, día a día. Una persona despierta y conocedora del antiguo valle me ha hecho ver que, al citar los pueblos que han pagado el precio de dar su vida por el bien de otros, había preterido más de la mitad. Era un error imperdonable. Y, en parte, era debido a la ignorancia por no haber podido conocer mejor el valle, viviendo en él de niño. Pido perdón a cuantos no han visto citado su pueblo con el honor debido. Esperemos haber acertado ahora. Agradezco las quejas al respecto... Así llegaremos a la verdad.

Para facilitar la comprensión, situando cada pueblo anegado en su sitio, he conseguido un mapa en que se van colocando los pueblos desaparecidos en el lugar que ocupaban antes de la construcción del embalse de Luna.

Pulse sobre la imagen para poderla leer.

Mapa del embalse con los pueblos anegados.
La desaparición - ¡la destrucción! - de esos pueblos siguió un proceso lento y gradual:
- En el fondo del pantano - totalmente inundados, y de N. a S. - yacen los pueblos de: Arévalo (1), un caserío, antiguo barrio de Láncara. Láncara de Luna (2), era el pueblo más grande de los inundados, Ayuntamiento de esa zona norte, y con una fábrica de luz para gran número de poblados. Sigue Lagüelles (3), al lado derecho del rmo Luna. Campo de Luna (4) al otro lado del rmo. Oblanca (5), situada mas a la derecha - mirando hacia el norte - en el camino de Caldas de Luna, que serpentea al lado del rmo de Caldas. San Pedro de Luna (6), situado en una fértil vega, muy cerca de Lagüelles y Campo. Cosera (7), río abajo, en la ladera, antes de Mallo. Miñera (8), cuyo nombre nos hace pensar en las explotaciones de minio que allí realizaron ya los romanos. Todos, los ocho pueblos, yacen en el embalse.

- En el caso de Santa Eulalia de las Manzanas (9) (próxima a Lancara y Arivalo) y Mirantes de Luna (10) (aproximándose ya al sur del embalse) las casas - o por lo menos algunas - se quedaron en lo alto, y ellos, los vecinos, observaron horrorizados el agua que sepultaba sus tierras. Esa fue la tumba, de pena infinita, que sepultó ambos poblados.

-Queda aún un caso, Mallo de Luna (11), que también perdis gran parte de sus tierras, pero supo adaptarse a la novedad de ser pueblo "de costa"; y sobrevive, y crece.

- Y aún quedan los caseríos: El Molinón (12) (cerca de San Pedro). Casasola (13), más abajo del Molinón, y antes de Miñera. La Canela (14), bajando por la carretera, antes de llegar a la subida para Mirantes. Finalmente Truva (15) (un aserradero y molino, en el fondo del valle, frente al primer túnel de la carretera actual que va hacia Mirantes).

- Y, en Los Barrios, desapareció todo el barrio del Trabanco (16), que se extendía desde "La Vuelta de la Calle", al lado del río (frente a los barracones), y desde el río, "Pozo del Piélago", ocupado ahora por el muro de contención, hasta la "Casa del Tunel", pasada la carretera que iva hacia el túnel de la peña.

Ya se ve que los habitantes de esta tierra, con su vida rota y una mínima indemnización (¡España era pobre!) contribuyeron al bienestar actual de España. Y, en fin, todas esas personas - hoy emigrantes forzosos - sólo quieren que eso sirva para todos, y que se les reconozca, que no se les desprecie por pobres o extraños - donde estén ahora - y que se respete y se cuide esa zona de Luna - lo que aún queda - por parte de todos.

Mirador sobre el Embalse de Luna.
El embalse sepulta, pues, la tragedia de las buenas gentes del valle de Luna, cuyos pueblos fueron anegados en el fondo. Y ahí, en ese fondo - para entender algo - debemos situarnos al nivel de caminos vitales cortados, de ilusiones irrepetibles perdidas, y de esperanzas rotas. Y en ese todo vital desgarrado se engloban las calles - casi sólo sendas - las casas, las haciendas, los amigos y vecinos de siempre - a los que no es preciso convencer ni aclarar nada - los hijos... y... También sepultados yacen ahí el aire, y las aguas, y las fuentes... y el futuro... Todo. Todo roto, todo perdido ahí abajo.

PERO EL EMBALSE ES UN PROGRESO:
El agua represada del embalse sirve para regar los campos sedientos del Páramo Leonés durante las sequías del verano. Y también, antes de ser canalizada para riego, se utiliza para producir energía eléctrica en las centrales de Mora de Luna y de Selgas. Hoy, a medio siglo de su construcción, se puede decir que el Pantano de Luna es una importante fuente de riqueza energética y agrícola.