La religion entre los antiguos vetones
Se trata de una religión politeísta, con un gran número de deidades (y mucha atomización y localismo). La mayoría de estos teónimos hacen referencia a:
a) Deidades menores vinculadas a accidentes topográficos y a elementos de la naturaleza (montañas, bosques, rocas, ríos, manantiales...), a grupos familiares (genios protectores), a espacios territoriales (dioses del poblado), a imágenes astrales (sol, luna) o actividades humanas (guerra, pactos, ganadería...).
b) Deidades de categoría más universal, con presencia en un territorio mayor en el ámbito vetón, normalmente acompañados por apelativos latinos o indígenas relativos a gentes y lugares. (Entre ellos, hay varios dioses muy importantes en toda la España occidental: NAVIA, DEVA, LAS MATRES, ATAECINA, VAELICUS).
a) Entre las deidades menores, las más importantes eran:
-Las acuáticas (cultos fluviales, ninfas y fuerzas protectoras de la salud residentes en ríos, fuentes y manantiales medicinales, de aguas termales o frías. Entre los indoeuropeos, las aguas son vehículo de transmisión con el más allá. Ejemplos: las Aquae Eletenses - pozo artificial consagrado en el lecho del río Yeltes, provincia de Salamanca -, las Nymphae Caparensis - con una quincena de aras en Baños de Montemayor, Cáceres -, las Salus - aguas salutíferas divinizadas, como la Salus Bidiensis, en Montánchez, Cáceres -, etc. Igualmente, algunas de las grades diosas se han relacionado con el agua, en combinación con otras acepciones como la fertilidad y vegetación, el mundo funerario, las cofradías guerreras o la protección del hogar: Navia, Rebar, Treba, Ataecina...),
-las de signo zoolátrico (es típico de muchas religiones que determinados animales personifiquen a la deidad, aunque aquí no está claro, pese a los intentos de encontrar un culto al toro, como animal sagrado en Iberia, o al ciervo. No está claro que fuesen reverenciados como divinidades. Otra cosa es que haya animales con connotaciones religiosas como el buitre –con el más allá celeste-, lobo y jabalí –con el mundo infernal-, protectores –toro y león-, psicopompos –caballo-, o emisarios de un dios –la cabra-)
-las de carácter tutelar o protector (los más característicos son teónimos con el radical band-, se trataría de una deidad masculina con distintas variantes – por ej. Bandua – propietario de lugares y protector de grupos tribales, según la mayoría de los epítetos con los que aparece. También se ha estudiado a Bandua como prototipo de señor de la guerra, bajo la característica de dios “que ata”, adquiriendo funciones psicopompas en las cofradías guerreras que le rinden culto. Así mismo, se le ha relacionado a deidades como Cosus, y con un culto al toro).
b) Entre las deidades mayores, las más importantes (según el número de dedicaciones) son:
ATAECINA: La diosa femenina más importante por número de referencias epigráficas en toda la Península, acompañada muchas veces de un epíteto que deriva del topónimo “Turóbriga”, de señalización aún incierta, y probablemente su mayor lugar de culto (¿Santa Lucía del Trampal, en Alcuéscar, Cáceres?). Se la ha identificado como diosa de la fertilidad, como diosa infernal, o como una gran madre de carácter tutelar y lunar.
VAELICUS: una gran cantidad de inscripciones en el santuario de Vaelicus en Postoloboso (Candeleda, Ávila), próximo al oppidum de El Raso. Probablemente relacionado con el lusitano Endovélicus. Algunos lo relacionaron con un dios de la medicina, que daba sus oráculos en sueños. Sus atributos eran el jabalí, la palma y la hoja de laurel. Para otros, se trata de una deidad ctónica e infernal. Precisamente, el Vaélicus de Candeleda presenta un carácter infernal y subterráneo, relacionado con la extracción de mineral de hierro en la zona, y con la presencia del lobo (“vailo-“) en el teónimo, y en la denominación actual del lugar (“loboso”). Por ello se le ha relacionado con el dios infernal Sucellus, cuya hipóstasis es el lobo. Hay que recordar, además, que la ermita construída en Postoloboso, está dedicada a San Bernardo, que curaba la rabia a perros y lobos...
EXISTÍAN RITOS DIVERSOS:
a) El sacrificio, que podía ser humano (por ej., documentado en Bletisama, Ledesma), si bien era en casos extraordinarios y como última opción. Se ha relacionado con el culto a las cabezas cortadas (lugar del alma, o personajes heroizados); y sacrificios animales, relacionados con estructuras pétreas como el altar de Ulaca (Ávila), que tiene cazoletas comunicadas entre sí, terrenos donde se han encontrado representaciones iconográficas de sacrificios en restos cerámicos, restos de fauna, y útiles relacionados con el fuego (parrillas, recipientes...). Todo ello se ha utilizado para ir afirmando, pese a la escasez de testimonios, la existencia de una clase social encargada del culto.
b) Otras prácticas como la exposición de los cadáveres de los guerreros a los buitres (como entre celtíberos y vacceos), los baños iniciáticos de cofradías o grupos de edad (según Justino y Estrabón, los pueblos que vivían junto al Duero tomaban baños de vapor de piedras calentadas, baños de agua fría y se untaban el cuerpo de grasa), en complejos rupestres como Ulaca (en la llamada “fragua”), y las libaciones o abluciones, también en esos complejos.
c) La simbología en la cerámica y armas, especialmente en Ávila, retoma los temas del fuego y el agua, la luna (funeraria, morada de los muertos) y el sol (fuerza vivificadora y esperanza de vida astral futura): ruedas radiadas, esvásticas, cruces, rosetas...
ESPACIOS DE CULTO:
Son lugares en los que los hombres se ponen en contacto con los dioses o las creencias que veneran. Suelen ser espacios naturales abiertos, o muy diáfanamente acotados, como los nemetón celtas, con elementos no gratuitos que dan un carácter especial: claros del bosque, cumbres, confluencias de ríos, peñascos. Aunque cambie el culto, el paso del tiempo mantiene su evocación sacra. El caso del altar de Ulaca, con una orientación solar determinada, pudo ser un lugar de reunión ancestral.
Existían centros de peregrinación, como probablemente Postoloboso o El Trampal. Muy importante es la cercanía a corrientes de agua de los espacios de culto, o confluencias de ríos. Suponen así un espacio intermedio, neutro, y en ellos se celebrarían (en los santuarios grandes) también acontecimientos comerciales, jurídicos, festivos, etc, posiblemente interétnicos, y la disposición de su localización y el resto del paisaje tendrían un valor simbólico.
LOS VERRACOS.
Cerdos, toros y jabalíes, machos y con los órganos sexuales bien marcados. Puede haber una influencia de la escultura zoomorfa ibérica del sur, pero después se adaptan desde el realismo ibérico hacia un mayor simbolismo y abstracción, al mensaje. Parece que su origen inicial se encontrara en la provincia de Ávila, y su cronología, desde el s. V a. C. hasta el siglo III d. C.
Significado:
a) Desde el punto de vista económico territorial: hito fronterizo, límite étnico, delimitadores de rutas trashumantes o caminos de los diversos pueblos. Posibles demarcadores de áreas de pastos de invierno. Problema: estas ideas no se pueden aplicar al total de los verracos.
b) Sentido religioso. Protección mágico religiosa de los ganados, asegurando además su procreación. Hay quien los interpreta relacionándolos con la veneración al toro en el interior peninsular. En Portugal (Picote) se halló un verraco dentro de una cámara circular, lo que puede indicar un culto al ídolo verraco. Para otros se trata de una significación sacro religiosa y protectora del territorio. También, protección de personas y animales en tanto abstracción totémica divinizada. Otros creen que se trataría de una ofrenda o exvoto a una divinidad ctónica, astral y protectora de la tribu. En algunos había cazoletas y signos astrales (cruces, ruedas...). En Tornadizos (Ávila) aparecieron en un recinto rectangular más de 20 verracos.
c) Sentido funerario. Apoyado en inscripciones latinas con esa temática y en la adaptación de algunos verracos como cubiertas de tumbas o situados en las cercanías de varias necrópolis. Se produciría en un contexto más romanizado
Se trata de una religión politeísta, con un gran número de deidades (y mucha atomización y localismo). La mayoría de estos teónimos hacen referencia a:
a) Deidades menores vinculadas a accidentes topográficos y a elementos de la naturaleza (montañas, bosques, rocas, ríos, manantiales...), a grupos familiares (genios protectores), a espacios territoriales (dioses del poblado), a imágenes astrales (sol, luna) o actividades humanas (guerra, pactos, ganadería...).
b) Deidades de categoría más universal, con presencia en un territorio mayor en el ámbito vetón, normalmente acompañados por apelativos latinos o indígenas relativos a gentes y lugares. (Entre ellos, hay varios dioses muy importantes en toda la España occidental: NAVIA, DEVA, LAS MATRES, ATAECINA, VAELICUS).
a) Entre las deidades menores, las más importantes eran:
-Las acuáticas (cultos fluviales, ninfas y fuerzas protectoras de la salud residentes en ríos, fuentes y manantiales medicinales, de aguas termales o frías. Entre los indoeuropeos, las aguas son vehículo de transmisión con el más allá. Ejemplos: las Aquae Eletenses - pozo artificial consagrado en el lecho del río Yeltes, provincia de Salamanca -, las Nymphae Caparensis - con una quincena de aras en Baños de Montemayor, Cáceres -, las Salus - aguas salutíferas divinizadas, como la Salus Bidiensis, en Montánchez, Cáceres -, etc. Igualmente, algunas de las grades diosas se han relacionado con el agua, en combinación con otras acepciones como la fertilidad y vegetación, el mundo funerario, las cofradías guerreras o la protección del hogar: Navia, Rebar, Treba, Ataecina...),
-las de signo zoolátrico (es típico de muchas religiones que determinados animales personifiquen a la deidad, aunque aquí no está claro, pese a los intentos de encontrar un culto al toro, como animal sagrado en Iberia, o al ciervo. No está claro que fuesen reverenciados como divinidades. Otra cosa es que haya animales con connotaciones religiosas como el buitre –con el más allá celeste-, lobo y jabalí –con el mundo infernal-, protectores –toro y león-, psicopompos –caballo-, o emisarios de un dios –la cabra-)
-las de carácter tutelar o protector (los más característicos son teónimos con el radical band-, se trataría de una deidad masculina con distintas variantes – por ej. Bandua – propietario de lugares y protector de grupos tribales, según la mayoría de los epítetos con los que aparece. También se ha estudiado a Bandua como prototipo de señor de la guerra, bajo la característica de dios “que ata”, adquiriendo funciones psicopompas en las cofradías guerreras que le rinden culto. Así mismo, se le ha relacionado a deidades como Cosus, y con un culto al toro).
b) Entre las deidades mayores, las más importantes (según el número de dedicaciones) son:
ATAECINA: La diosa femenina más importante por número de referencias epigráficas en toda la Península, acompañada muchas veces de un epíteto que deriva del topónimo “Turóbriga”, de señalización aún incierta, y probablemente su mayor lugar de culto (¿Santa Lucía del Trampal, en Alcuéscar, Cáceres?). Se la ha identificado como diosa de la fertilidad, como diosa infernal, o como una gran madre de carácter tutelar y lunar.
VAELICUS: una gran cantidad de inscripciones en el santuario de Vaelicus en Postoloboso (Candeleda, Ávila), próximo al oppidum de El Raso. Probablemente relacionado con el lusitano Endovélicus. Algunos lo relacionaron con un dios de la medicina, que daba sus oráculos en sueños. Sus atributos eran el jabalí, la palma y la hoja de laurel. Para otros, se trata de una deidad ctónica e infernal. Precisamente, el Vaélicus de Candeleda presenta un carácter infernal y subterráneo, relacionado con la extracción de mineral de hierro en la zona, y con la presencia del lobo (“vailo-“) en el teónimo, y en la denominación actual del lugar (“loboso”). Por ello se le ha relacionado con el dios infernal Sucellus, cuya hipóstasis es el lobo. Hay que recordar, además, que la ermita construída en Postoloboso, está dedicada a San Bernardo, que curaba la rabia a perros y lobos...
EXISTÍAN RITOS DIVERSOS:
a) El sacrificio, que podía ser humano (por ej., documentado en Bletisama, Ledesma), si bien era en casos extraordinarios y como última opción. Se ha relacionado con el culto a las cabezas cortadas (lugar del alma, o personajes heroizados); y sacrificios animales, relacionados con estructuras pétreas como el altar de Ulaca (Ávila), que tiene cazoletas comunicadas entre sí, terrenos donde se han encontrado representaciones iconográficas de sacrificios en restos cerámicos, restos de fauna, y útiles relacionados con el fuego (parrillas, recipientes...). Todo ello se ha utilizado para ir afirmando, pese a la escasez de testimonios, la existencia de una clase social encargada del culto.
b) Otras prácticas como la exposición de los cadáveres de los guerreros a los buitres (como entre celtíberos y vacceos), los baños iniciáticos de cofradías o grupos de edad (según Justino y Estrabón, los pueblos que vivían junto al Duero tomaban baños de vapor de piedras calentadas, baños de agua fría y se untaban el cuerpo de grasa), en complejos rupestres como Ulaca (en la llamada “fragua”), y las libaciones o abluciones, también en esos complejos.
c) La simbología en la cerámica y armas, especialmente en Ávila, retoma los temas del fuego y el agua, la luna (funeraria, morada de los muertos) y el sol (fuerza vivificadora y esperanza de vida astral futura): ruedas radiadas, esvásticas, cruces, rosetas...
ESPACIOS DE CULTO:
Son lugares en los que los hombres se ponen en contacto con los dioses o las creencias que veneran. Suelen ser espacios naturales abiertos, o muy diáfanamente acotados, como los nemetón celtas, con elementos no gratuitos que dan un carácter especial: claros del bosque, cumbres, confluencias de ríos, peñascos. Aunque cambie el culto, el paso del tiempo mantiene su evocación sacra. El caso del altar de Ulaca, con una orientación solar determinada, pudo ser un lugar de reunión ancestral.
Existían centros de peregrinación, como probablemente Postoloboso o El Trampal. Muy importante es la cercanía a corrientes de agua de los espacios de culto, o confluencias de ríos. Suponen así un espacio intermedio, neutro, y en ellos se celebrarían (en los santuarios grandes) también acontecimientos comerciales, jurídicos, festivos, etc, posiblemente interétnicos, y la disposición de su localización y el resto del paisaje tendrían un valor simbólico.
LOS VERRACOS.
Cerdos, toros y jabalíes, machos y con los órganos sexuales bien marcados. Puede haber una influencia de la escultura zoomorfa ibérica del sur, pero después se adaptan desde el realismo ibérico hacia un mayor simbolismo y abstracción, al mensaje. Parece que su origen inicial se encontrara en la provincia de Ávila, y su cronología, desde el s. V a. C. hasta el siglo III d. C.
Significado:
a) Desde el punto de vista económico territorial: hito fronterizo, límite étnico, delimitadores de rutas trashumantes o caminos de los diversos pueblos. Posibles demarcadores de áreas de pastos de invierno. Problema: estas ideas no se pueden aplicar al total de los verracos.
b) Sentido religioso. Protección mágico religiosa de los ganados, asegurando además su procreación. Hay quien los interpreta relacionándolos con la veneración al toro en el interior peninsular. En Portugal (Picote) se halló un verraco dentro de una cámara circular, lo que puede indicar un culto al ídolo verraco. Para otros se trata de una significación sacro religiosa y protectora del territorio. También, protección de personas y animales en tanto abstracción totémica divinizada. Otros creen que se trataría de una ofrenda o exvoto a una divinidad ctónica, astral y protectora de la tribu. En algunos había cazoletas y signos astrales (cruces, ruedas...). En Tornadizos (Ávila) aparecieron en un recinto rectangular más de 20 verracos.
c) Sentido funerario. Apoyado en inscripciones latinas con esa temática y en la adaptación de algunos verracos como cubiertas de tumbas o situados en las cercanías de varias necrópolis. Se produciría en un contexto más romanizado