EL PANTANO DE LUNA Y
SUS PEQUEÑOS AFLUENTES
Cuando allá por los años cuarenta comenzó la construcción del pantano de Luna, los aficionados al río, concretamente los pescadores de mano, soñaban con grandes pescatas. El embalse sería como una inmensa piscifactoría y los pequeños afluentes, algo así como los pueblos de la Sierra para los habitantes del gran Madrid. Un lugar de recreo, de descanso, de esparcimiento.
Las truchas dejarían las frías aguas del gran estanque y volarían a las más templadas
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¿Este escrito es tuyo?.
Es muy ameno y muestra gran conocimiento de la
pesca.
Los ratos que pasabamos en las peñascas de villar de cos, pescando a moruca. Yo pasaba bastante miedo de caer al
agua, pero me gustaba tanto que lo superaba. Y todo para
pescar un callo o dos, nunca llegué a más.
Lo de pescar a mano ya era otra cosa, me superaba el miedo a coger una culebra, una rana y una rata. Y la pesca a caña en el
río nunca me resultó divertida.