El hombre y el gato (fábula)
Todavía se estaba restañando la sangre que le había dejado su mordida inesperada, cuando el hombre preguntó al gato:
- ¿Por qué me has mordido?
Y el gato respondió:
-Porque me has acariciado.
Lo había acariciado, cierto es, con suavidad y con algo de indiferencia al principio, porque así es como ellos se sienten seguros, pensó el hombre. Y siguió acariciándolo, ganando poco a poco la distancia que todavía lo separaba de él, hasta que el gato se echó boca arriba
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