A últimos de julio, del año pasado, sobre las cinco de la tarde subía por la
carretera hacia el
pueblo y a la altura del hito kilométrico (2), ubicado en los pacederos de Prazuelo, me sorprendió ver que un zorro atravesaba la carretera tranquilamente, y más, que al hacer sonar el claxon ni se inmutó.
Ese mismo día, al caer la tarde, después de pasar
Ceide, dirección a
Riello, en la curva vi a Pepe el del Ariego, su mujer y otra persona que estaban ensimismados mirando para las tierras, situadas
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