Cuando partimos de Salce para
La Urz, tenía tres años y medio y no volví al
pueblo que me vio nacer hasta que los dieciséis. Ello no obsta para que tenga unas imágenes grabadas y que cuando me refería a ellas mis padres, sobre todo mi madre, me contaba a qué correspondían.
Antes de comenzar a describirlas, os comentaré que cuando regresé a Salce acerté, a la primera, con la que era “mi”
casa.
La primera secuencia de imágenes es que alguien me lleva de la mano y yo echo la pierna derecha, sin
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