Para un escritor un poema de otro gran escritor, Rubén Darío:
El alba aún no aparece en su gloria de oro.
Canta el
mar con la
música de sus ninfas en
coro
y el aliento del
campo se va cuajando en bruma.
Teje la náyade el encaje de su espuma
y el bosque inicia el himno de sus flautas de pluma.
Es el momento en que el salvaje caballero
se ve pasar. La tribu aúlla y el ligero
caballo es un relámpago, veloz como una idea.
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