Recuerdo mirar con verdadera admiración el cielo de Folloso en los templados oscureceres del verano. En aquellos lejanos años con la sóla contaminación lumínica de los cocos relumbrones (luciérnagas) y el resplandor de la capital del Reino, que asomaba lejano, por encima de Campo Salinas y Carrizal, contemplaba el cielo cuajado de estrellas, diferenciando la Vía Láctea que llamábamos Camino de Santiago que dividía la bóveda en dos hemisferios limitados por la línea de horizonte que marcaban las montañas ... (ver texto completo)
Sr. Peña: Siempre un placer leer tus relatos y reflexiones, fíjate que lejos, y el cielo estrellado el mismo en Petra que en Omaña,! Impresionante la ciudad de los nabateos! al menos para mí.
Un Abrazo.
Un Abrazo.