Ubicada entre el Teleno, la máxima altura de los Montes de León, y La Sanabria, La Cabrera es una zona montuosa, alejada de ferrocarriles, carreteras nacionales y ciudades. La comarca ha pervivido hasta hoy casi aislada del mundo. Por su arcaísmo y su paisaje desde hace mucho tiempo se le bautizó como Las Hurdes Leonesas , aunque no cabe duda de que hoy ya no sirve esa comparación. La Cabrera conserva aún en pié, casi intactos, núcleos de un interés excepcional.
Imagínese un grupo de valles aislados, cubiertos de robledales y bosques de castaños, donde pervive una multitud de construcciones tradicionales directamente vinculadas a las pallozas que habitaron hace 2000 años las gentes astures. Imagínese un mundo verde, cruzado por arroyos de aguas incontaminadas, que dejan en el aire un eterno mensaje de rumores.
Un mundo mágico, de profundos valles misteriosos y edificaciones vinculadas a las milenarias pallozas astures, ha llegado casi incólume hasta el año 2.000, pero se encuentra en un gravísimo peligro.
Por desgracia, las arcaicas y bellas construcciones van desapareciendo poco a poco, derruidas por el abandono o suplantadas por otras de materiales modernos: uralitas, aluminios y bloques de fibrocemento.
En los barrios más viejos perduran los pajares, reliquias arquitectónicas vinculadas en su técnica constructiva con la época prerromana: son edificaciones de piedra, alargadas, cubiertas de un techado de paja de centeno, sólo comunicadas al exterior por una puerta, similares a las que habitaban los astures.
Mientras el periodista escucha a la antropóloga, rememora un instante de su recorrido por la comarca: la visión de un pajar ubicado en las afueras de Corporales, construido con franjas superpuestas de piedra oscura de pizarra y cuarcita blanca, y rematado con una cruz de piedras blanquecinas. La obra, absolutamente simple, está a caballo del primitivismo y la genialidad, un primitivismo que subrayado al oír a lo lejos los sones de la gaita cabreiresa de Moisés Liébana.
En muchos pueblos aún se conserva un importante patrimonio tradicional: los antiguos palomares redondos, de cubierta pizarrosa; las casas de corredor, con tejado de pizarra y artísticas chimeneas; las pequeñas iglesias de rústicas espadañas, y los arcaicos pajares cubiertos de bálago , la paja larga de centeno desgranado.
El corredor tiene dos versiones. Unas veces se trata de largas y artísticas balconadas de madera(corredor volado), y en otras ocasiones el mismo corredor es punto de entrada a la vivienda, merced a la escalera exterior de piedra, adosada a la fachada, que salva la altura entre aquel y el suelo. Así, la parte inferior de la casa se dedica sólo a cuadra de animales, en tanto que la superior es la residencia del campesino.
Las mismas autoridades parecen empeñadas en destruir la belleza, subvencionando arreglos de caminos que sepultan arroyos y cascadas, destrozando puentes de piedra o construyendo escuelas con bloques de hormigón, dando un ejemplo más cercano a la barbarie que a un urbanismo ligado al territorio y a su historia.
Llaman modernizar al pueblo echar una capa de cemento sobre el suelo de piedra y ocultar al arroyo pleno de belleza y musicalidad, tal vez lo mejor de la calle. Esto no ocurre en la Europa civilizada.
Para Salvar Patrimonio:

La institución que está trabajando para la defensa de este tesoro cultural es: Asociación para la Protección del Patrimonio de Cabrera. 24740 Truchillas(León).
Puntos de Interés:

Cabe destacar como puntos más interesantes la zona alta de Villar del Monte, el barrio viejo de Forna, los palomares de Robledo de Losada, Pozos, Trabazos, Iruela, Vilarino, etc. Otros lugares tienen también elementos de valor, aunque proliferan las aberraciones “innovadoras”, muchas de ellas con dineros públicos, como la plaza de Ambasaguas o los puentes de Nogar y Sapos(Truchas). El paisaje es siempre subyugante, desde los lagos glaciares de La Baña y Truchillas hasta los ... (ver texto completo)
Para Comer:

Para comer hay alguna fonda sencilla, así El Sabugo, en Quintanilla de Losada, donde la dueña de la casa hace un excelente caldo gallego y sencillos guisos de ternera. En Encinedo también está el restaurante El Abuelo.
El fotógrafo, también es de Pozos.
Que gran obra, para tan poca luz como llegaba, cuando llegaba. Se puede decir que valía más el collar que el perro.