Vista desde el Convento de La Antigua
Siempre haciendo el relocho. ¡Qué pelele!.

El insulto exige un mínimo conocimiento de las reglas gramaticales. Por contra, lo que se logra es convertir la sutileza en un rebuzno.
Siempre haciendo el relocho. ¡Qué pelele!.

Para insultar hay que tener un mínimo conocimiento de las reglas gramaticales, lo contrario es rebuznar.
Yo no he regresado al pueblo desde mi marcha (hace treinta y cinco años), y creo que por razones higiénicas deberías hacer lo mismo. ¡¡¡Nada quedaría, salvo tus efluvios pestilentes!!!
Ya no he vuelto, pero creo que por higiene para el pueblo deberías hacer lo mismo.
No tengo que meterme con nadie, me han enseñado respetar desde pequeño y agradezco ese tipo de educación.
Ola soy un riosecano que os apoya quisiera saber si sabeis algo de que las monjas que en la actualidad por favor contestarmelo tambien os quiero preguntar he leido que ellas se iban a trasladar a MEDINA DE RIOSECO sabeis algo
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Métete con el concejal electo y su esposa.

Eso lo haces a gusto de alguien como tu, rico.
Siempre haciendo el relocho.

Que pelele.
"preba" a ver.

Y le cambias.

Y no vuelvas mas.
"En el silencio se esfuma el pudor, y sólo la palabra ha creado la vergüenza" (Luis Landero, Hoy Júpiter). Vergüenza debería darte la utilización permanente de palabras ajenas.
¿Acaso quieres presumir de cultura, chiquito?. Carece de interés todo lo que transcribes y, encima, tiene fines torticeros.
¡¡¡Chiguito, no presumas de lo que careces!!!. Carece de interés todo lo que transcribes y, encima, busca fines torticeros.
Por si no tuviésemos bastante con internautas groseros, ahora nos han salido informadores dementes. ¿Es posible cambiar el lugar de nacimiento en el DNI?
La respuesta te la dan los "untaus" que nanchan todo que pillan.
Emilio Gutiérrez Caba: "La memoria de la posguerra se ha silenciado"
Será un exiliado republicano que vuelve del exilio en ‘Amar en tiempos revueltos'

Emilio Gutiérrez Caba, caracterizado como Joaquín Peña.

La presencia de un actor de estirpe como Emilio Gutiérrez Caba siempre infunde un soplo de calidad interpretativa a cualquier obra, al igual que otros sólidos veteranos que salpican series de televisión. No siempre encuentran productos de éxito, y este profesional no ha tenido suerte con los dos últimos títulos en los que se involucró (‘Al filo de la ley’ en TVE-1 y ‘Círculo rojo’ de Antena 3). A partir de julio hará una colaboración especial en la consolidada telenovela de La Primera ‘Amar en tiempos revueltos’. Será un personaje muy rico en el plano dramático, el de Joaquín Peña, un catedrático idealista que vuelve del exilio para vivir su final.



PREGUNTA: ¿Qué le parece ‘Amar en tiempos revueltos’?

RESPUESTA: A diferencia de otras series tiene algunos puntos en los que asoma la España que vivimos en la posguerra, cuando yo era un niño. Se refleja ligeramente porque la realidad siempre supera la ficción y sería tan dura la telenovela que se rechazaría. Pero la ideología y atmósfera asfixiante de aquel tiempo está reflejada en sus personajes. La mayoría de la población lo pasaba muy mal. Yo descubrí el azúcar con 8 años y el chocolate con 11.

P: Es la primera vez que una serie de largo recorrido se ambienta en esa época...

R: Sí. Es un tiempo que en buena medida interesa olvidar. La memoria de la posguerra se ha silenciado. Cuando vine al mundo, lo que había existido antes no me podía ser contado. Preguntaba a mi madre cómo eran las trincheras que había en la Ciudad Universitaria (todavía permanecían ahí) y ella me decía que había sido por la guerra, pero se quedaba ahí. En parte, no se contaba nada a los niños no fuera ser que en el colegio dijeran alguna inconveniencia. Se vivía en la cultura del miedo. Fue una época muy dura, no solo para España sino también para Europa porque salía de la Segunda Guerra Mundial.

P: Interpreta a un republicano ¿Qué idea tiene de ese período de España?

R: Fue un régimen que nació condenado a fracasar. Pero no por sí mismo sino porque había mucha gente empeñada en que aquello no saliera adelante. La mala voluntad de algunos torció la buena voluntad de otros. Eso llevó a los dos bandos a unos extremos en que ningún caso deberían de haberse producido. Pero el incontestable hecho histórico es que había un gobierno democráticamente elegido que fue derrocado por un golpe militar. Y en las guerras no hay vencedores ni vencidos porque perdemos todos. Fue una sangría. Además, hubo personas de la ciencia y de la cultura que salieron de este país.

P: Su papel es, precisamente, el de uno de esos hombres de ciencia que se fueron...

R: Sí. Una persona que perteneció a la España de los vencidos. No tuvo una militancia política muy activa, aunque defendió las ideas republicanas y le costó carísimo. Cuando regresa a España, a este hombre le reprochan que haya militado en un bando y le recalcan lo generoso que es el régimen al permitirle volver. Ahora que voy a Uruguay para hacer una película visitaré la tumba de Margarita Xirgú, actriz que no pudo volver aquí porque la opinión pública escrita de aquel momento fue contra ella como fieras.



Una segunda época



P: Trabaja en ‘Circulo rojo’, una serie que cuenta con baja audiencia. Tampoco ‘Al filo de ley’ de TVE tuvo éxito. ¿Qué ocurre con la ficción?

R: Habría que preguntárselo a los programadores y a los responsables de proyectos. Muchos profesionales que trabajamos en la televisión hemos demostrado que servimos cuando nos dan buenos productos o nos programan bien. Habría que hacer una reflexión en voz de alta del motivo por el que no funcionan las series, si es que el contenido no interesa.

P: Con las series de ficción han vuelto a la pantalla actores veteranos y de prestigio, como Amparo Baró, Luis Varela o usted mismo que fueron pioneros en su día con Estudio 1. Es una segunda época...

R: Hay gente joven que nos conoce por primera vez y que se preguntará de dónde hemos salido, aunque hayamos seguido haciendo teatro o cine después. Es alentador. Hemos tenido esa suerte de volver, como ocurre en las televisiones de otros países.

P: ¿Sigue manteniendo intacta la vocación?

R: Ha evolucionado, tiene ya hipermetropía como yo. Pero cuando te presentan un proyecto bonito y de calidad no te apasionas como a los 20 años pero sí piensas que haces algo interesante. Eso no lo he perdido. ... (ver texto completo)