Hola Peña,
Estás muy al día, yo no había visto el artículo ese todavía. Ya me lo
leeré hoy.
Eso sí, la noción de inteligencia colectiva parece que contradice
una de las máximas más aceptadas en todos los lugares de trabajo:
http://www. despair. com/meetings. html
(ya se sabe lo que hay que hacer con esos #$%@^*s espacios detrás de los puntos...)
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A ver Ana, soy simplemente lector de periódicos, nada más. No sé inglés y en la red me muevo lentamente y con poco atrevimiento. He entrado en la dirección que me diste, me he hartado de traducir páginas y no he encontrado nada que me informara de las máximas más aceptadas en todos los lugares de trabajo. Tienes que ponermelo más blanquito y en botella para que me pueda servir, porque si no en vez de ayudarme, cosa que te agradezco un montón, me produce frustración y desánimo al comprobar lo inútil que soy.
Ya aprovecho para decirte que Robledo sabía perfectamente quien era el niño que se escondía detrás de Peña Valdevés. Nunca me he ocultado para los de la Lomba. Otra cosa distinta es que sepa nada del Peña Valdevés postfolloso porque nunca nos hemos vuelto a ver, ni sabíamos nada el uno del otro. Yo a él, lo tengo localizado y bien localizado, lo que pasa es que se resiste a reconocerlo y argumenta que los tratos son los tratos y que tengo que darle las razones por las cuales le he desubierto. No se da cuenta que las posibilidades de error se acercan a cero. Argumenta que una de las razones que le di para su identificación, fue que no tenía familia en Andarraso y resulta que sí tenía. Y ese argumento solamente fue una licencia imitando tu ironía, cuando le decías lo del "in". En Andarraso, mirador de la Lomba, estuve una vez a vender carne de una vaca, La Molinera, que se había muerto de "tridora", y otra vez a que me compusiese un tobillo que me había dislocado, una señora que tenía unas manos grandes y calientes. Conocía algún nombre de oírlo nombrar en casa y a Leónidas que estampanó la moto contra mi caballo y me hizo volar en la cuesta de la Labiada y el otro día, no sé quien dijo en el foro que su mujer, Esperanza, vivía en Andarraso. De sus familiares, nada de nada. Así que, Robledo, desde aquí te invito a que reconozcas que te he identificado, yo solito y te lo he demostrado. Perdona Ana, que intente arreglar este desaguisado con Robledo, dentro de tu convesación.
Un abrazo.
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