En Folloso, mientras hubiese sol, las sombras nos marcaban las horas con suficiente exactitud. Recuerdo el reloj, enorme, gigantesco, de péndulo que había en la cocina de Isabel. Sus campanadas rompían la monotonía del silencio natural que se escuchaba en aquel medio ecológico en el que se marcaban las estaciones y se diferenciaban unas de otras con sus características que yo percibía con todos los sentidos de mi cuerpo. También veo con claridad meridiana el reloj de bolsillo de Teófilo que guardaba
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Hola Peña,
Me imagino que uno no se aburre jamás de los elogios, aunque se
repitan más que los lunes al comienzo de la semana, así que admiraré
una vez más tu prodigiosa memoria. Yo apenas recuerdo mi primer
reloj,
creo que me lo regalaron por la primera
comunión y que tenía una
correa azul y la esfera oscura. De la marca, ni idea.
Del último, sí que me acuerdo. Era un Swatch minimalista, sin números
en la esfera (por algún motivo, me gustaban los
relojes sin números) y
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