Rincón de Folloso
Gracias por el relato. Yo me quedo con la duda que planteas en ls
historia... ¿y si llovía, qué?

Y no te preocupes por el permiso de las mozas de este pueblo, que
andan todas desaparecidas, escondidas, ausentadas, invisibles e
inaudibles, retiradas, fugadas y huidas. Será que han perdido el
reloj.

Ana
Sííííííííí sí vale para celebrarlo te lo puedo garantizarrrrrrrrrrrr...
B. M. genial como siempre en tus ocurrenciassssssssssssss... jajajaja...
¡Hala MADRID, hala MADRID, hala MADRID!
Vale, Vale!

Reprímete un poco que no te van a quedar fuerzas para "escuscar la correhuela" y vas a tener problemas en casa.
Nunca he visto, y mira que he visto, una copa tan efímera, no llegó ni a Cibeles.
Felicidades por el triunfo.

Un abrazo.
Hola Peña!
Y tu crees que el Mencía ese fresquito.. así servido en maridaje con la chococecina maragata..... sirva para una celebración?
Es que quiero celebrar la victoria del Madrid sobre el Barcelona y de pronto me "alcordé" de ti.....

Un abrazo.:-)
Tocado y hundido. Muy fina y rápida. Enhorabuena por la victoria.

Se notan las enseñanzas de tu amiga la de Rosales.

Un abrazo.
Hola Peña!
Y tu crees que el Mencía ese fresquito.. así servido en maridaje con la chococecina maragata..... sirva para una celebración?
Es que quiero celebrar la victoria del Madrid sobre el Barcelona y de pronto me "alcordé" de ti.....

Un abrazo.:-)
Sííííííííí sí vale para celebrarlo te lo puedo garantizarrrrrrrrrrrr...
B. M. genial como siempre en tus ocurrenciassssssssssssss... jajajaja...
¡Hala MADRID, hala MADRID, hala MADRID!
En mi casa, llegados los primeros fríos de noviembre, se hacía el samartino que suponían, bien administradas, las viandas de segundo plato, dieces, meriendas, grasa para sazonar las patatas y carraca para los estudiantes hasta el próximo noviembre. Normalmente el samartino consistía en la matanza de dos o tres cerdos y una cecina vacuna o media compartida con algún familiiar y algún castrón. La cecina de vacuno a mi me gustaba mucho, tanto como el jamón, pero la cecina de castrón no podía con ella. ... (ver texto completo)
Hola Peña!
Y tu crees que el Mencía ese fresquito.. así servido en maridaje con la chococecina maragata..... sirva para una celebración?
Es que quiero celebrar la victoria del Madrid sobre el Barcelona y de pronto me "alcordé" de ti.....

Un abrazo.:-)
En mi casa, llegados los primeros fríos de noviembre, se hacía el samartino que suponían, bien administradas, las viandas de segundo plato, dieces, meriendas, grasa para sazonar las patatas y carraca para los estudiantes hasta el próximo noviembre. Normalmente el samartino consistía en la matanza de dos o tres cerdos y una cecina vacuna o media compartida con algún familiiar y algún castrón. La cecina de vacuno a mi me gustaba mucho, tanto como el jamón, pero la cecina de castrón no podía con ella. ... (ver texto completo)
Pues es una buena idea para pasar cecina a los Estados Unidos sin que
te pillen en el control de equipaje.

Ana
En mi casa, llegados los primeros fríos de noviembre, se hacía el samartino que suponían, bien administradas, las viandas de segundo plato, dieces, meriendas, grasa para sazonar las patatas y carraca para los estudiantes hasta el próximo noviembre. Normalmente el samartino consistía en la matanza de dos o tres cerdos y una cecina vacuna o media compartida con algún familiiar y algún castrón. La cecina de vacuno a mi me gustaba mucho, tanto como el jamón, pero la cecina de castrón no podía con ella. ... (ver texto completo)
En Folloso, mientras hubiese sol, las sombras nos marcaban las horas con suficiente exactitud. Recuerdo el reloj, enorme, gigantesco, de péndulo que había en la cocina de Isabel. Sus campanadas rompían la monotonía del silencio natural que se escuchaba en aquel medio ecológico en el que se marcaban las estaciones y se diferenciaban unas de otras con sus características que yo percibía con todos los sentidos de mi cuerpo. También veo con claridad meridiana el reloj de bolsillo de Teófilo que guardaba ... (ver texto completo)
Amigo Peña:
Me asombra con qye exactitud describes el reloj de teófilo.

Lo compró el año 1.917 para ir a Asturias a dar clases (sin tener otros estudios que los adquiridos en la escuela de Rosales). Al Fallecer él, por deseo unánime de todos los hijos, su reloj pasó a manos de Antonio que era el mayor de los cinco hermanos. Supongo que lo tendrán en la Magdalena.
Solamente tubo que cambiarle una vez la cuerda y limpiarlo por dentro un par de veces, trabajo que realizó diligentemente Ernesto, ... (ver texto completo)
Hola Ana,

Los elogios, tienes razón, nunca cansan, es más, son el principal motor de avance de la humanidad. A todos nos gusta que nos "regalen los oídos". La vanidad es un defecto en quién la desarrolla, pero nunca en quién la fomenta con un halago sincero. Algún personaje de alguna novela decía de otro femenino que tenía "el clitoris en el oído". Lo mismo se puede aplicar, cambiando de órgano, al mundo masculino.
Pero, claro, si nos atenemos a las investigaciones de la Dra en Psicología ... (ver texto completo)
Hola Peña,

Los órganos esos que dices que algunos llevan en los oídos, espero que
vayan por dentro, porque la vanidad es una cosa, pero si va acompañada
de exhibicionismo, empieza a resultar cargante.

Re: Wikipedia...

Por desgracia no me ha mandado nadie nada ni ha habido colaboraciones
en Folloso, ni en Campo, ni en la Ñ... Pero al menos ahí están los ... (ver texto completo)
Hola Peña,

Me imagino que uno no se aburre jamás de los elogios, aunque se
repitan más que los lunes al comienzo de la semana, así que admiraré
una vez más tu prodigiosa memoria. Yo apenas recuerdo mi primer reloj,
creo que me lo regalaron por la primera comunión y que tenía una
correa azul y la esfera oscura. De la marca, ni idea.

Del último, sí que me acuerdo. Era un Swatch minimalista, sin números
en la esfera (por algún motivo, me gustaban los relojes sin números) y ... (ver texto completo)
Hola Ana,

Los elogios, tienes razón, nunca cansan, es más, son el principal motor de avance de la humanidad. A todos nos gusta que nos "regalen los oídos". La vanidad es un defecto en quién la desarrolla, pero nunca en quién la fomenta con un halago sincero. Algún personaje de alguna novela decía de otro femenino que tenía "el clitoris en el oído". Lo mismo se puede aplicar, cambiando de órgano, al mundo masculino.
Pero, claro, si nos atenemos a las investigaciones de la Dra en Psicología ... (ver texto completo)
En Folloso, mientras hubiese sol, las sombras nos marcaban las horas con suficiente exactitud. Recuerdo el reloj, enorme, gigantesco, de péndulo que había en la cocina de Isabel. Sus campanadas rompían la monotonía del silencio natural que se escuchaba en aquel medio ecológico en el que se marcaban las estaciones y se diferenciaban unas de otras con sus características que yo percibía con todos los sentidos de mi cuerpo. También veo con claridad meridiana el reloj de bolsillo de Teófilo que guardaba ... (ver texto completo)
Hola Peña,

Me imagino que uno no se aburre jamás de los elogios, aunque se
repitan más que los lunes al comienzo de la semana, así que admiraré
una vez más tu prodigiosa memoria. Yo apenas recuerdo mi primer reloj,
creo que me lo regalaron por la primera comunión y que tenía una
correa azul y la esfera oscura. De la marca, ni idea.

Del último, sí que me acuerdo. Era un Swatch minimalista, sin números
en la esfera (por algún motivo, me gustaban los relojes sin números) y ... (ver texto completo)
En Folloso, mientras hubiese sol, las sombras nos marcaban las horas con suficiente exactitud. Recuerdo el reloj, enorme, gigantesco, de péndulo que había en la cocina de Isabel. Sus campanadas rompían la monotonía del silencio natural que se escuchaba en aquel medio ecológico en el que se marcaban las estaciones y se diferenciaban unas de otras con sus características que yo percibía con todos los sentidos de mi cuerpo. También veo con claridad meridiana el reloj de bolsillo de Teófilo que guardaba ... (ver texto completo)
Gracias Peña por la instantánea que como en todos los festejos inmortaliza Pepe el cartero de Inicio. Fue exactamente el 15 de agosto en Pandorado del año 64, lo tengo bien presente porque fue el año en que comenzó mi vida laboral. Los mozos, empezando por la izquierda, tú, yo, Eloy hijo de Alquilio de Campo y hermano de Albina, y Demetrio hijo de Geno y de María también de Campo. El que está detrás creo que es Ángel de Irundino de Santibáñez, aquí ya no estoy tan seguro. Un abrazo.
El Pepe ese de Inicio debe de ser neurocirujano de vocacion, porque vaya
cortes de craneo que hizo al personal

Ana
Amigo El Carballo,

Hace años era muy rápido, pero en esta ocasión he andado a la misma velocidad que solía andar el caballo del malo en las novelas de Marcial Lafuente Estefanía. Por no haberte felicitado en su día, quiero compensarte con este regalo de afotico que te trasladará un rato a los recuerdos de aquellos años mozos.
No sé si es del 64 0 del 63, más bien creo que del 63. Si tú lo sabes, me lo dices y corregimos la fecha.
De los mozos de Campo no me alcanza la memoria. Si recuerdas, ... (ver texto completo)